Santiago. El presidente de Chile, Eduardo Frei, anunció que cuando hoy, sábado, entregue el mando presidencial a su sucesor, el socialista Ricardo Lagos, asumirá el puesto de senador vitalicio que asigna la Constitución chilena a los exmandatarios, a pesar de ser contrario a esta norma.
Frei se opone a la existencia de senadores vitalicios, y así lo ha manifestado en múltiples ocasiones, pero el jueves en la noche explicó que si acepta el puesto es porque de esta forma puede inclinar el equilibrio parlamentario hacia el lado de la coalición gobernante.
"Mientras exista la institución, no vamos a regalar ese espacio", manifestó Frei, quien recordó que la Concertación siempre ha rechazado a la existencia de senadores que no sean elegidos por votación popular.
"Hemos tenido durante diez años, ocho o diez senadores que han sido precisamente de la oposición. Que el Gobierno llegue a conquistar un voto para las fuerzas progresistas del país, creo que es bueno y no vamos a regalar ese espacio", recalcó.
"Además, si sacamos las cuentas, en los próximos meses parece que mi voto va a ser decisivo en muchos proyectos", agregó el mandatario chileno.
El desafuero de un senador derechista involucrado en un caso judicial podría dar a la coalición que gobierna Chile desde 1990 la mayoría en el Senado el próximo marzo.
El senador Francisco Javier Errázuriz Talavera está enfrascado en un pleito judicial acusado de provocar lesiones a un abogado de la compañía de generación eléctrica ENDESA, y en caso de ser condenado perdería el escaño en al Cámara Alta.
Su ausencia forzada del Parlamento se suma a la del vitalicio Augusto Pinochet, quien no ha podido ejercer su función legislativa desde octubre de 1998, cuando fue detenido en Londres a requerimiento del juez Baltasar Garzón, que le procesó y solicitó su extradición a España.
Aunque Pinochet, tanto partidarios como detractores coinciden en que difícilmente podrá incorporarse a su puesto en el Senado, al menos de manera permanente.
Sin Pinochet ni Errázuriz, la derecha tendría 23 escaños en el Senado, igual a los de la coalición de gobierno.
Pero a partir del próximo martes, la Concertación sumará otro representante, Eduardo Frei.
En la Cámara de Diputados, que tiene 120 miembros elegidos, el gobierno siempre ha tenido una holgada mayoría.
Pese a haber ganado las tres elecciones parlamentarias de los últimos diez años, la presencia de senadores designados y vitalicios ha impedido a la alianza gubernamental tener los votos para aprobar las reformas que eliminen los llamados "enclaves autoritarios" que dejó el régimen militar.
Uno de esos enclaves es justamente la existencia de los senadores no representativos de la soberanía popular, cuyos votos han sido decisivos para el rechazo de los proyectos de reformas que los gobiernos de Patricio Aylwin (1990-1994) y Eduardo Frei han presentado de forma reiterada a lo largo de los años 90.