PARIS (AFP) - Francia lanzó una ofensiva diplomática para hacer que Irán ceda sobre su programa nuclear, provocando el lunes una dura reacción de Teherán, pero también la desaprobación de varios de sus aliados y de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) por mencionar el riesgo de una guerra.
El jefe de la diplomacia francesa, Bernard Kouchner, causó sorpresa el domingo al declarar que había que prepararse "para lo peor", es decir a una posible "guerra" con Irán, y reclamar sanciones europeas contra Teherán por fuera del marco de la ONU.
Este lunes fue secundado por el primer ministro François Fillon, quien sin utilizar el término de "guerra" estimó que Kouchner tenía "razón", y juzgando que la tensión con Irán había llegado "a su extremo", especialmente en relación a Israel.
Los dos responsables franceses insistieron no obstante en la necesidad de seguir negociando.
Kouchner obtuvo un primer respaldo europeo al recibir en París a su homólogo holandés Maxime Verhagen, quien dijo ser partidario de aplicar sanciones europeas contra Irán si el Consejo de Seguridad de la ONU no se pone de acuerdo sobre medidas adicionales.
Sin embargo las críticas fueron más abundantes. La agencia de prensa oficial iraní Irna criticó violentamente este lunes a los dirigentes franceses.
"El nuevo inquilino del Elíseo (el presidente Sarkozy) quiere copiar hoy a la Casa Blanca", escribió Irna agregando que "este europeo se ha metido en la piel de los estadounidenses e imita sus alaridos".
Para Irna, órgano oficial de la República Islámica, estas declaraciones hacen de los líderes franceses "los traductores de la voluntad de la Casa Blanca".
La agencia los acusó de haber adoptado "un tono todavía más duro, más encendido y más ilógico que el de Washington".
Más mesurado, un portavoz de la diplomacia iraní, Mohammad Alí Hosseini, reaccionó a las declaraciones de Kouchner diciendo que "afectan la credibilidad de Francia".
"El hecho de que las declaraciones de los dirigentes franceses concuerden con la posición de la potencia dominante (Estados Unidos, ndlr) afecta la credibilidad de Francia ante las opiniones públicas mundiales", estimó Hosseini en un comunicado.
En Viena, el director de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), Mohamed ElBaradei, rechazó la perspectiva de recurrir a la fuerza contra Irán para resolver la crisis nuclear, estimando que no se habían agotado todavía las "otras opciones".
"Tenemos que recordar siempre que sólo se puede recurrir a la fuerza cuando (...) se han agotado todas las otras opciones. No creo que estemos para nada en ese punto", dijo ElBaradei a la prensa en el primer día de la asamblea general de los 144 países miembros de la AIEA.
Presente en Viena, la ministra austriaca de Relaciones Exteriores, Ursula Plassnik, criticó severamente a su homólogo francés: "el colega Kouchner es el único en poder explicar lo que quiso decir. Es incomprensible que recurra a una retórica marcial en estos momentos".
El representante de Estados Unidos en la asamblea de la AIEA, el ministro de Energía Samuel Bodman, evitó por su parte atizar el fuego al afirmar que su país deseaba seguir privilegiando la diplomacia en el caso del programa nuclear iraní.
"Tengo la esperanza de que Irán acepte las resoluciones del Consejo de Seguridad, y por eso seguimos presionando sobre ellos en ese sentido", dijo.
En Berlín, un portavoz de la diplomacia alemana, Martin Jager, relativizó las declaraciones de Kouchner: "sería falso hablar de amenazas de guerra: por el contrario es una prueba de que nuestros amigos franceses toman en serio la situación y se esfuerzan activamente en impedir, junto a nosotros, que las cosas evolucionen en ese sentido", declaró.
Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia) deben reunirse el 21 de septiembre en Washington para estudiar nuevas sanciones contra Teherán.
© 2007 AFP