Bogotá. EFE, AFP y AP. El misterio rodeaba ayer al paradero del periodista francés Roméo Langlois, quien desapareció el sábado, cuando el batallón antinarcóticos al que acompañaba en el sur de Colombia entró en combate con las FARC en una zona rural.
Mientras el ministro francés de Exteriores, Alain Juppé, aseguró que Langlois “fue secuestrado durante un enfrentamiento entre las fuerzas colombianas y las FARC”, el ministro colombiano de Defensa, Juan Carlos Pinzón, apeló a la prudencia y dijo que por ahora solo se puede decir que está “desaparecido”.
Así lo informó Pinzón desde la base militar de Larandia en Caquetá, departamento en el que se produjeron los combates, en una rueda de prensa en la que tampoco descartó la posibilidad de que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) tomaran al periodista cautivo.
Pinzón agregó que el informador habría sido herido en un brazo. “Lo que me narra el personal que estuvo con él hasta el último instante es que en algún momento Romeo fue impactado por una bala en su brazo izquierdo”, declaró Pinzón a la prensa.
“En medio de la tensión y la presión que allí se vivía seguramente (Langlois) tomó la determinación de quitarse su casco, quitarse su chaleco y al manifestar o señalar que era población civil, desplazarse hacia el área desde donde disparaban los guerrilleros. Esa es toda la información que tenemos sobre él”, añadió el ministro.
Langlois se encontraba realizando un reportaje el sábado sobre operaciones antidrogas de las fuerzas militares colombianas en el departamento de Caquetá, cuando la patrulla con la que estaba fue atacada por las FARC .
Cuatro militares murieron y otros ocho fueron heridos en el enfrentamiento, según las autoridades colombianas. Cinco soldados que se encontraban desaparecidos fueron hallados horas más tarde.
Promesa en el aire. Especializado en el conflicto armado de Colombia, Langlois se desempeñaba como corresponsal en este país desde hace una década.
La patrulla con la que viajaba Langlois fue atacada en el sitio conocido como Unión Peneya, en una zona rural, luego de que los militares destruyeran cinco laboratorios para el procesamiento de cocaína con capacidad para producir dos toneladas semanales del alcaloide y 400 kilos de pasta base de coca, según afirmó el Ministerio de Defensa.
A principios de abril, las FARC liberaron a 10 policías y militares que tenían secuestrados desde hacía más de 12 años, y que eran sus últimos rehenes uniformados.
La guerrilla comunista colombiana anunció el pasado 26 de febrero su decisión de renunciar a las “retenciones de personas” con fines financieros, después de que esta guerrilla elevara la práctica del secuestro a una “ley” rebelde del 2000 para financiar su lucha armada.
El ataque más violento de las FARC este año ocurrió en marzo, cuando 11 militares murieron en Arauquita, cerca de la frontera con Venezuela.
El caso más reciente de extranjeros retenidos se registró en enero del 2003, cuando el fotógrafo Scott Dalton y la periodista Ruth Morris, ambos estadounidenses, hacían un reportaje para el diario Los Angeles Times.
Ellos fueron retenidos por 12 días en la región noreste de Saravena por el Ejército de Liberación Nacional, la segunda fuerza insurgente de Colombia. Tras su liberación, los periodistas dijeron que había sido retenidos por razones políticas.