París. AFP. Los diputados franceses aprobaron ayer el aumento a 62 años de la edad mínima para jubilarse, principal medida de una reforma impulsada por el presidente Nicolás Sarkozy, rechazada esta semana en las calles de Francia por millones de personas.
Los diputados aprobaron a mano alzada el aumento de 60 a 62 años a partir del 2018 para tener derecho a jubilarse y debían pronunciarse todavía sobre el incremento de 65 a 67 años de la edad para cobrar una jubilación completa, el otro punto clave de esta polémica reforma cuya aprobación parlamentaria –incluyendo el Senado– está prevista para fines de octubre.
Una verdadera batalla verbal entre diputados de la derecha gobernante y de la oposición de izquierda se produjo ayer en el hemiciclo a raíz de la promesa “solemne” que la socialista Segolene Royal, excandidata a la presidencia en 2007, formuló el jueves en la noche.