Después de tres días de reuniones de urgencia en la OTAN, Alemania, Francia y Bélgica mantuvieron ayer su veto a que la Alianza empiece a preparar la ayuda solicitada por Estados Unidos para proteger a Turquía en caso de conflicto en Iraq.
Dos sesiones ayer, de un total de cinco desde el lunes, no bastaron para que 16 países de la organización convencieran a estos tres de la necesidad de organizar ya estas medidas, lo que París, Berlín y Bruselas creen perjudicial para los esfuerzos diplomáticos que está haciendo actualmente la comunidad internacional para conseguir que Iraq se desarme.
La decisión se está convirtiendo “en urgente” porque se necesitan 30 días para desplegar y montar baterías de misiles antimisiles Patriot en Turquía, explicó una fuente diplomática.
Los embajadores volverán a reunirse hoy, jueves, para tratar de obtener el acuerdo de estos tres países, aunque según fuentes diplomáticas, el veto podría mantenerse hasta después de que el jefe de las inspecciones de desarme de Iraq de la ONU, Hans Blix, presente su segundo informe el viernes.
Separar medidas
El secretario general de la OTAN, George Robertson, propuso ayer excluir de la solicitud de Washington las medidas que no conciernen directamente a Turquía: el respaldo de los aliados para proteger las bases estadounidenses en Europa y el reemplazo de soldados norteamericanos de los países de los Balcanes que sean requeridos en Iraq.
Los aliados debatían el pedido norteamericano de utilización de aviones-radar Awacs para la vigilancia aérea del país, despliegue de baterías de misiles antimisiles Patriot para proteger a Turquía y envío de unidades para proteger a Turquía de las armas bacteriológicas y químicas.
Por su parte, Turquía, único país de la OTAN que linda con Iraq, pidió el lunes a sus socios aliados que evalúen el riesgo que le supone una posible intervención armada en Iraq.
En Washington, el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, estimó que “Alemania, Francia y Bélgica, a distintos niveles, se aíslan de Europa”. “No cabe duda de que es un bloqueo” pero “el presidente (George Bush) está seguro de que en último término los pueblos de Europa no volverán la espalda a Turquía”, señaló.
Un alto consejero del Pentágono sugirió que la OTAN podría reconsiderar seriamente la inclusión de París en el proceso de toma de decisiones de la Alianza.
Por su parte, el presidente francés, Jacques Chirac, explicó su posición argumentando que “no es posible prejuzgar una decisión de recurso a la fuerza (contra Iraq) que depende únicamente del Consejo de Seguridad de la ONU”, según su portavoz.
La solidaridad francesa “no está para nada puesta en tela de juicio por nuestra posición en la OTAN”, añadió.