
VILLEPINTE, Francia (AFP) - Más social, más contundente y más a la izquierda: la líder socialista Ségolène Royal resurge tras un periodo de silencio y crisis e inicia esta semana una nueva fase de su campaña electoral desmarcándose claramente de la derecha representada por su gran rival, Nicolas Sarkozy.
"Finalmente, Ségolène ha encontrado su voz", se congratula Jean Michel Thenard el lunes en la primera página del diario de izquierda Liberation.
Cuando faltan diez semanas para que los franceses acudan a las urnas, Royal, de 53 años, quiere mostrar que ni ha perdido el norte ni carece de ideas y que su idea de Francia se aleja de la visión liberal presentada por la derecha para acercarse a las expectativas reales de los ciudadanos.
El domingo, la principal candidata de la izquierda presentó en un mitin en las afueras de París cien medidas reformadoras que se pliegan a los pilares del Partido Socialista (PS) francés pero van mucho más allá.
Fuera y dentro de las fronteras de Francia sus palabras fueron bien recibidas y entendidas como el discurso de un partido que vuelve a confiar en la victoria. Sin embargo, sus adversarios de derecha consideraron que la candidata sigue sin explicar su verdadero programa y lanza promesas completamente utópicas e imposibles de llevar a la práctica.
"La candidata ganó en credibilidad. No es algo que le garantice la victoria, pero da a la izquierda una razón de creer en ella", agregó Liberation.
Después de recibir una lluvia de críticas por su falta de programa, Royal apostó por un gobierno que se empeñe en aumentar el poder adquisitivo, defender el derecho al alojamiento digno, ayudar a los jóvenes desempleados y excluidos o facilitar el acceso a la sanidad y a la educación.
Bajo el lema "Más justa, Francia será más fuerte", la candidata prometió rejuvenecer un Estado insolidario, "jacobino y obsoleto", donde las funciones de los responsables se acumulan y los privilegios se perpetúan incrementando las desigualdades entre la Francia de arriba y la de abajo.
"Más que un programa propongo un pacto de honor, un contrato presidencial (...) No me olvidaré de nadie", prometió la candidata.
Para el ex ministro Jack Lang y consejero de Royal, su discurso marca el "relanzamiento de la campaña" después de que la pérdida de terreno de la candidata frente a Sarkozy en los últimos sondeos.
"Mostró su visión del país, detalló las herramientas con las cuales quiere tranfomar el sistema político y económico", declaró el diputado socialista y colaborador de Royal, Arnaud Montebourg.
Sin embargo, sus detractores le recuerdan que sus buenos propósitos carecen de cifras y el ministro de Economía, Thierry Breton, dejó muy claro el lunes que estos ambiciosos planes costarán "miles de millones imposibles de financiar".
"No tenemos que rendir cuentas a la derecha ni tampoco queremos que esa gente nos dé lecciones", respondió el portavoz socialista Julien Dray, prometiendo que "las cifras (sobre el coste de las medidas del programa electoral) serán conocidas en las próximas semanas".
Según el politólogo Gerard Grunberg, Royal sigue alternando en su discurso promesas que recuerdan a un liberalismo 'light' con un programa puramente de izquierda que va más allá del proyecto socialista.
"Su discurso refleja las contradicciones que la izquierda deberá resolver si conquista de nuevo el poder", advirtió.
Horas después del discurso de Royal, la derecha contraatacó calificando las promesas de su principal rival de "ambiguas" e "insostenibles".
"Todavía no sabemos hacia dónde quiere llevar a nuestro país en los próximos cinco años, cúal es su visión real de los grandes problemas de los franceses como las jubilaciones o el empleo, y en definitiva cuál es su idea de Francia", zanjó Rachita Dati, portavoz de Sarkozy.
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