
Una vez superado el
El desempleo ronda el 9,2% y la deuda pública superó el 100% del producto interior bruto (PIB): la deuda creció ayer $238.000 millones hasta totalizar $14,58 billones. Esta cifra es mayor a todo el PIB del 2010 que fue de $14,52 billones.
Ese miedo, que se ve en parte favorecido por los recortes del gasto público a los que se ha visto obligado Washington a cambio de poder elevar su techo de deuda, se agravó con la publicación de los datos sobre el sector servicios que elabora el Instituto de Gestión de Suministros.
Además, ayer el Departamento de Comercio de EE. UU. anunció que los pedidos a las fábricas estadounidenses disminuyeron 0,8% en junio, después de un incremento del 0,6 % en mayo.
Las cifras comienzan a mostrar que la recuperación de la primera potencia mundial se debilita, por lo que los analistas e inversores temen que el país vuelva a entrar en una recesión.
Además, las dudas sobre la economía mundial planean también sobre el Viejo Continente.
La eurozona movilizó ayer todas sus armas políticas y dialécticas, en consultas telefónicas y reuniones de emergencia en diferentes capitales, para evitar que España e Italia se conviertan en víctimas fatales de la crisis de la deuda.
El temor de los mercados se reflejó en el hecho de que las primas de riesgo de Italia y España, es decir, el interés exigido a sus bonos frente a los alemanes (que sirven de referencia), llegaron a nuevas marcas históricas a niveles que difícilmente serán sostenibles.
Ante este panorama, el jefe del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, propuso un “plan de acción urgente” para reactivar la estancada economía local.
En la misma línea, el jefe del ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el presidente de la Unión Europea (UE), Herman Van Rompuy, coincidieron en la “necesidad” de aprobar pronto compromisos comunitarios.
En poco más de un año, tres países de la eurozona, Grecia, Irlanda y Portugal, requirieron ayuda de sus socios europeos y del Fondo Monetario Internacional para evitar la bancarrota.
No obstante, el peligro de un eventual hundimiento de Madrid o Roma es incomparable: la economía italiana, sobre todo, es dos veces mayor que los tres países rescatados hasta ahora, por lo que su bancarrota podría poner en jaque al conjunto de la eurozona, integrada por 17 de los 27 países de la UE.