Seattle. Las negociaciones de los 135 países de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para el lanzamiento de un nuevo ciclo comercial terminaron en un fiasco rotundo el viernes en Seattle, en medio de la alegría de los opositores a la globalización.
Al término de negociaciones caóticas, con un trasfondo de manifestaciones hostiles y bajo una intensa vigilancia policial, los ministros del Comercio debieron reconocer su fracaso.
La Ronda del Milenio, que debería servir para abrir aún más los mercados mundiales cubriendo un largo abanico de temas, no será lanzado entonces el 1° de enero de 2000 como se pensaba.
La OMC se contentará con discutir, a partir del próximo mes de enero, la liberalización de los servicios y de la agricultura, tal como estaba previsto por los acuerdos de Marrakeck concluidos en 1994 luego de la Ronda de Uruguay.
Intereses dispares
La Unión Europea (UE) quería a toda costa obtener un acuerdo sobre un ciclo de negociaciones bastante amplio a fin de no encontrarse en posición de acusada por el tema de las subvenciones a las exportaciones agrícolas.
A pesar de la unidad sin fisuras de la que hizo gala, la UE se encuentra en una posición poco confortable puesto que tiene que abrir una negociación agrícola.
La representante norteamericana para el Comercio, Charlene Barshefsky, que presidía la conferencia ministerial, señaló a la ausencia de voluntad política como la causante del fracaso.
"Hubiéramos podido pasar la noche, hubiéramos podido quedarnos cinco días, eso no hubiera cambiado nada". aseguró.
Pero la administración Clinton, que había asumido el riesgo de organizar en pleno año electoral esta conferencia en su territorio, atrajo hacia sí gran parte de las acusaciones.
Los europeos se apresuraron igualmente a rechazar la responsabilidad del fiasco, que los norteamericanos llaman púdicamente "no-apertura de la Ronda".
Para el principal negociador europeo, Pasacal Lamy, "el momento sin duda no era bueno para los norteamericanos, comprometidos en campaña electoral. No es un buen momento para hacer concesiones", subrayó.
El ministro francés de Comercio, Francois Huwert, sostuvo que los norteamericanos fueron "muy inflexibles" lo que no motivó a sus interlocutores a ser complacientes.
La conferencia se estancó desde el principio en torno a posiciones pre-existentes sobre los temas cruciales de agricultura (subsidiada en Europa), mecanismos antidumping y vínculos del comercio con las normas laborales y el medio ambiente.
Seattle fue el teatro de una ronda de países en desarrollo, furiosos por haber sido excluidos de la negociación, dominada por disputas en torno de la agricultura entre Estados Unidos y Europa.
Amenazas de boicot de un acuerdo, críticas contra la ausencia de concesiones en su favor, denuncia de la opacidad de los portavoces: los países pobres de América Latina expresaron con fuerza su frustración.
Los organizadores esperan poder rescatar las propuestas en enero entrante.