México D.F. . Cuando Vicente Fox se postulaba a la presidencia, sus críticos ridiculizaban su visión de México como "Foxilandia" una especie de Disneylandia de promesas fantásticas e inalcanzables.
Bienvenidos a Foxilandia.
Ahora que Fox ha hecho lo inimaginable desplazar al partido que ha gobernado durante 71 años su gobierno se inició ayer con enormes expectativas y no menores riesgos.
Millones de personas votaron por Fox, no tanto por su Partido Acción Nacional, sino porque representaba el cambio de un sistema que trajo estabilidad a México pero que lo dejó sumido en la pobreza y la corrupción.
Fox promete lo que muchos ofrecieron y pocos cumplieron en Latinoamérica: capitalismo sin amiguismo. El flamante Presidente promete promover la educación y la vivienda para los pobres, facilitar créditos a los agricultores empobrecidos, imponer honestidad y eficiencia en la burocracia.
Si falla, el panorama político otrora gris y uniforme de México podría tornarse mucho más caótico y dividido. Muchos mexicanos podrían frustrarse con la democracia pacífica, la misma frustración que se ha ventilado en otros países latinoamericanos.
Tras décadas de gobiernos del Partido Revolucionario Institucional, PRI, los mexicanos miran la autoridad con escepticismo. Una encuesta a mexicanos jóvenes efectuada por el instituto de censo del Gobierno reveló que sólo el 5 por ciento tenía una opinión favorable de los políticos y un 10 por ciento de la policía.
Un 40 por ciento de los mexicanos algunos expertos dicen que un 60 por ciento son pobres. Millones ganan menos del equivalente a $5 diarios. Las mujeres indígenas y un batallón de niños mendigan en las calles de las ciudades.
Con esfuerzos trabajosos, la clase media ha salido de las crisis económicas precipitadas por políticas económicas cuestionables, para sumirse una y otra vez en crisis sucesivas.
Aún hoy, con un florecimiento económico, los salarios promedio están un 10 por ciento por debajo del nivel de 1993, antes de la crisis económica de diciembre de 1994.
Fox ofrece un nuevo enfoque: un intento de arraigar una cultura de responsabilidad y trabajo. Pero sus promesas no son nuevas.