El escándalo de Abu Ghraib se amplificó con la difusión de un video, nuevas fotos y testimonios sobre las torturas practicadas por militares norteamericanos contra detenidos iraquíes para extraerles información.
Estos concluyentes testimonios, que salen a la luz a cuentagotas desde el 28 de abril, contribuyen a aumentar los problemas de la administración Bush, criticada por los métodos de interrogatorio empleados en Iraq.
La cuestión de las responsabilidades es un asunto cada vez más candente. Siete soldados de la Policía Militar están inculpados. Uno de ellos fue condenado el miércoles por una corte marcial que no estableció si los soldados actuaban estimulados, aconsejados o por órdenes de la jerarquía.
La cinta de video, difundida exclusivamente en el sitio de Internet de The Washington Post , se agrega a las nuevas fotos y testimonios de 13 detenidos iraquíes que ayer publica el diario.
Los nuevos testimonios suministran “la imagen más detallada hasta el momento acerca de lo que ocurrió en el sector de celdas” de Abu Ghraib, escribe el diario.
Y esos detalles son cada vez más escabrosos.
El video, de 50 segundos, se inicia con tres militares que maltratan a un prisionero. Lo ponen de malas maneras contra una pared. Uno de los soldados, de bigotes, con boina negra y guantes, lo abofetea. Perdido el equilibrio por el golpe, el detenido apoya una rodilla en el suelo. A continuación se le obliga a quitarse la ropa.
El soldado de bigotes sujeta luego por el brazo a otro detenido que yace en el suelo, y lo arrastra a un rincón. Obliga luego a un tercer detenido, desnudo y con la cabeza cubierta, a ponerse en cuclillas. La imagen se detiene.
Técnicas “jamás vistas”
The Post –que decidió publicar la foto de un detenido con uniforme naranja arrodillado, con las manos aparentemente amarradas a la espalda, la mirada aterrada por la cercana presencia de un perro negro que muestra sus dientes amenazantes y es sujetado por un guardia– estima que estas nuevas imágenes “muestran una variedad de técnicas violentas jamás vistas” por el gran público.
Los testimonios de los 13 detenidos que figuran en informes elaborados por investigadores del Ejército citados por el diario son aun más chocantes.
El jefe del estado mayor conjunto estadounidense, general Richard Myers, reafirmó ayer que nadie autorizó oficialmente en Iraq métodos de interrogatorio inhumanos o contradictorios con la Convención de Ginebra.
“Por lo que sé, jamás se aprobó nada en Iraq que no estuviera de acuerdo con la Convención de Ginebra (...), nunca nadie autorizó oficialmente”, los malos tratos a prisioneros, declaró.