El sacerdote Rogelio Esquivel, secuestrado hace dos semanas por desconocidos, fue liberado ayer en la región oeste salvadoreña tras el pago del rescate.
Esquivel, de 60 años, fue liberado a las 2:30 p. m. en una gasolinera cercana a la ciudad de Santa Ana, al noroeste de San Salvador, manifestó Carlos Torres, vocero de la familia.
"``Lo vi y el padre se encuentra bien de salud", agregó Torres al asistir a una multitudinaria misa de agradecimiento en la iglesia Inmaculada Concepción de Santa Tecla, en la periferia oeste de la capital, donde Esquivel fue secuestrado por tres sujetos armados el pasado 12 de agosto.
Pago
Roberto Parker, familiar del sacerdote, aseguró a la prensa que se pagó por el rescate del sacerdote, pero no detalló la cantidad y las negociaciones.
El arzobispo capitalino, monseñor Fernando Sáenz Lacalle, manifestó ayer que los sujetos exigían por la liberación un reciente donativo de la Arquidiócesis de Colombia para reconstruir la iglesia de Esquivel, destruida por los terremotos de enero y febrero.
Según el padre, alguien (de los secuestradores) decía que le parecía una cifra inmensa (...) pero en el cambio son dos mil y pico de pesos colombianos por dólar", explicó Sáenz Lacalle.
El Arzobispo no precisó el monto del donativo colombiano, pero afirmó que ``se "empleó inmediatamente en la construcción" de la iglesia que dirige Esquivel.
Según informes de prensa, que citaron a colaboradores del sacerdote, los desconocidos exigían las donaciones de las iglesias colombianas de Pereira y Manizales, donde Esquivel colabora con amplios proyectos evangelizadores.
Reacciones
Minutos después de la liberación, una multitud de feligreses abarrotó la iglesia Inmaculada Concepción para asistir a una misa, como una muestra de gratitud por la liberación del sacerdote.
"Tenemos mucha alegría entre todos nosotros y sabíamos que Dios nos respondería pronto", expresó ante varios periodistas el padre Luis Ramírez, quien ofició la misa.
María Cruz, de 74 años, manifestó que la liberación de Esquivel "es una emoción tan grande y un claro ejemplo de que Dios siempre está con nosotros y siempre nos escucha".
"No me canso de darle gracias a Dios, porque solo Él podía tocar los corazones de los secuestradores y llegar a un fin que todos esperábamos con tantas esperanzas y muchas ganas", añadió Cruz sin ocultar la alegría por la liberación de Esquivel.