
EFE. Cayo Hueso (Florida)
Los buscadores de tesoros siguen rastreando las costas de Florida, a pesar del dictamen del Tribunal Supremo estadounidense que garantizó a España el patrimonio y soberanía sobre los buques hundidos durante la época colonial.
Los hijos de Mel Fisher, quien saltó a la fama en 1985 al hallar el fabuloso tesoro del galeón español Nuestra Señora de Atocha , siguen buscando un mayor botín de oro y plata de una flotilla de 12 buques que en 1715 se hundió entre Melbourne y Vero Beach, en la costa de Florida.
Los restos de la flotilla española, que venían cargados de oro y plata de México, Colombia y Perú, se dirigían desde La Habana a España, pero un huracán los desvió hacia las costas de Florida y están encallados a menos de tres millas, dentro de las aguas jurisdiccionales de Estados Unidos.
Kim Fisher, presidente ejecutivo de Mel Fisher Family Enterprise, confirmó a EFE que han localizado los restos de siete buques, pero los hallazgos no han sido, hasta ahora, comparables a los del galeón Atocha .
El último fue el 3 de junio pasado, cuando se encontró en el fondo del mar una cajita de oro que contenía una cruz de ese metal con seis esmeraldas incrustadas.
Nuevas reglas
El dictamen del 2001 del Tribunal Supremo, a raíz de un reclamo de España sobre dos navíos españoles hundidos en las aguas de los estados de Virginia y Maryland, ha evitado el expolio con que hasta ahora actuaban los buscadores de tesoros y ha cambiado las reglas de juego.
“Cualquier tesoro que encontremos ahora tendremos que llegar a cierto acuerdo con España. No importa, hay muchos tesoros españoles en el fondo del mar”, dijo Fisher en su oficina detrás del museo que lleva el nombre de su padre en Cayo Hueso, en el extremo sureste de Estados Unidos y apenas a 150 kilómetros por mar de La Habana.
Pero Kim Fisher recuerda que España no hizo ningún reclamo cuando descubrieron el tesoro del Atocha, valorado en más de $400 millones, a 35 millas al oeste de Cayo Hueso.
Los problemas los tuvo su padre con las autoridades del estado de Florida, que reclamaban el ciento por ciento del tesoro, a pesar que estaba dispuesto a cederles el 35 por ciento.
La batalla legal duró cerca de ocho años y llegó hasta el Tribunal Supremo de Estados Unidos, que le dio la razón a Mel Fisher para poder quedarse con todo. Pero Fisher dio el 20 por ciento.
El acuerdo con el estado de Florida podría ahora quedar en papel mojado ante la decisión posterior del Tribunal Supremo del país de conceder a España la soberanía de los buques hundidos en aguas jurisdiccionales estadounidenses.
El Gobierno español quiere impedir la explotación comercial de estos hallazgos y alega que nadie debe perturbar el sitio donde reposan los restos de los soldados y marinos muertos.
Las monedas originales de oro y plata, con el cuño del Rey de España, se venden en la tienda que los Fisher tienen al lado del museo a precios que oscilan entre $8.000 y $15.000.
Lo más espectacular son los 115 lingotes de oro, las 20 cadenas de oro encontradas y 315 esmeraldas que tienen una ley de entre uno y 77 quilates.