
Montañas del Cauca, Colombia. EFE. La guerrilla colombiana presentó ayer los restos de un avión militar y el cadáver de uno de sus dos pilotos a un grupo de periodistas y a delegados de la Cruz Roja, a quienes entregarán el cuerpo, en las montañas del suroeste de Colombia.
Los guerrilleros afirmaron haber derribado el Supertucano de fabricación brasileña, lo que el Gobierno consideró “improbable” dado que solo un misil puede hacerlo.
Los restos del avión, así como el cuerpo del oficial de la Fuerza Aérea colombiana y varias de sus pertenencias están en un punto de las montañas del Cauca, adonde se desplazó ayer una comisión del Comité Internacional de la Cruz Roja, junto con un grupo de periodistas.
En tanto, el comandante de la Fuerza Aérea, general Tito Pinilla, anunció que se investiga el caso.
“Lo que tenemos es un avión accidentado e iniciaremos la investigación de por qué sucedió. Hay otra versión, que es de los terroristas, que dicen haber hecho esto. Colombia sabe cuántas veces han mentido. No hay nada concreto. Las FARC quieren aprovechar la situación del Cauca y sacar ventaja”, afirmó Pinilla.
Capaz de viajar a una velocidad promedio de 550 km por hora, el Supertucano solo podría ser derribado por misiles tierra-aire.
El oficial, cuyos restos serán entregados, sería el teniente Andrés Serrano, piloto de la aeronave, según las placas de identificación halladas en su cuerpo. En el aparato viajaban dos militares y ambos fallecieron, indicó Pinilla.
El avión fue dado por desaparecido cuando apoyaba combates contra la guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia ( FARC ) en esta zona de conflicto a la cual viajó Santos.
Santos realizó el miércoles un Consejo de Ministros en la población de Toribío, que el fin de semana sufrió hostigamientos por parte de las FARC y cuyos habitantes, en su mayoría indígenas, exigen el retiro de la zona tanto de la fuerza pública como de la guerrilla.
Los hostigamientos de las FARC contra Toribío dejaron el fin de semana ocho personas heridas.
La comunidad ha pedido que salgan del pueblo tanto la Policía como los militares y se deje la seguridad a cargo de la guardia indígena, pues asevera que la fuerza pública ha fallado en protegerlos.
Sin embargo, el presidente descartó de plano esa posibilidad.
“Nosotros también estamos cansados de la guerra, pero por ningún motivo podemos desmilitarizar un solo centímetro de nuestro territorio”, respondió Santos al terminar la reunión de gobierno.