
Aarón Mena Araya y sus padres, Wálter Mena y Lidia Araya, caminaban por un edificio comercial de la ciudad de Osaka cuando, a 16 pisos de altura, el paseo se transformó en susto e incertidumbre.
Del otro lado del mundo, en Esparza, la zozobra también sacudió a sus familiares.
El joven productor audiovisual de 27 años recién concluyó tres años de estudios de una maestría en Comunicación y, en el marco de preparativos para devolverse a Costa Rica, recibió el martes a sus papás, quienes vinieron de vacaciones.
Mena ha vivido en la ciudad de Mito (prefectura de Ibaraki, en la región de Kanto). Sin embargo, los tres salieron el jueves por aire hacia Osaka, lo cual fue un gran alivio para todos pues con ello se alejaron unos 487 kilómetros de la zona norte del archipiélago más cercana al epicentro del sismo.
“Estábamos en Osaka en el piso 16 de un edificio de una estación de tren, entre tiendas y otros comercios. Se sintió muy fuerte por estar alto y el edificio se meció mucho. Vimos gente tirarse al suelo a gritar y escenas de histeria. Nosotros, por dicha, somos tranquilos y también conocemos de temblores, dijo ayer el joven, por teléfono.
Mena enfatizó que los japoneses son ordenados y bien instruidos para estas crisis, de forma que salieron en orden y sin mayor sobresalto del edificio, junto al resto de gente.
“Fuera todo parecía aún normal. Tomamos un autobús para el aeropuerto de Osaka y de allí volver a Mito; sin embargo, en la terminal vimos la magnitud del daño. La barbaridad que había pasado con el
Como el transporte en general colapsó, el grupo familiar no pudo volar ayer. Hoy tenían la previsión de intentar conseguir vuelo para regresar a la ciudad de Mito.
En medio del caos que causó el terremoto, la familia tampoco logró conseguir algún hotel donde pasar la noche y la gran mayoría de servicios de transporte siguieron paralizados durante horas.
Gracias a contactos de amigos en Japón, Mena y su familia pudieran quedarse la noche de ayer en casa de una estudiante costarricense en Osaka, quien les brindó ayuda.
“Donde vivo en Mito ayer no había servicios de ningún tipo y sé que hubo toda clase de destrozos. Para todos ha sido una tranquilidad que estuvimos lejos de la zona del sismo”, expresó Mena.
“Para nosotros fue bastante angustiante descubrir lo ocurrido por las noticias. De inmediato lo llamamos al teléfono celular aunque sí sabíamos que no estaban en la ciudad donde él estudia. Fueron como 40 minutos de intentar llamar y nada. Al final asumí que él iba a esperar a que fuera de mañana acá en Costa Rica para llamarnos. Efectivamente, luego nos llamó y pudimos conversar con ellos”, declaró ayer su hermano Ramsés.