La evacuación de la Casa Blanca tras una falsa alarma aérea generó ayer dudas y temor acerca de la eficacia del sistema de seguridad que protege al Presidente de Estados Unidos y la sede del Gobierno.
Según fuentes militares citadas por CNN, los dos cazas que despegaron para proteger la Casa Blanca ante la alarma aérea no hubieran podido llegar a tiempo si el peligro hubiera sido real. (Nota aparte).
Y las cosas parecieron empeorar ayer cuando las revelaciones sobre nuevos errores de un servicio de inteligencia estadounidense antes del 11 de setiembre esta vez de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), encargada de las escuchas en el mundo inquietan a Washington, mientras el FBI advierte de riesgos de nuevos atentados.
Según fuentes parlamentarias, el jefe de la NSA, el general Michael Hayden, señaló el miércoles ante una comisión conjunta del Congreso, encargada de investigar los atentados de Nueva York y Washington, que sus servicios habían interceptado el 10 de setiembre dos mensajes en clave anunciando probablemente los atentados del día siguiente.
"Mañana es el día cero" y "el partido empieza mañana", decían los mensajes en árabe, que no fueron traducidos hasta el 12 de setiembre, según filtraciones de prensa.
La cólera del presidente George W. Bush estalló ayer cuando supo, una vez más, que fuentes parlamentarias anónimas habían revelado declaraciones o informaciones confidenciales.
"El Presidente está profundamente preocupado por las filtraciones inconvenientes que pueden comprometer nuestras fuentes y nuestros métodos y afectar la capacidad de EE. UU. de llevar adelante la guerra contra el terrorismo", declaró el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer.
La NSA la más secreta de las agencias estadounidenses de inteligencia recoge diariamente millones de mensajes, gracias a los satélites espías o la intercepción de conversaciones telefónicas o electrónicas.
Pero, según los expertos, esa agencia carece de suficientes analistas para explotar rápidamente la enorme masa de informaciones grabadas.
Falta seguridad
Desde los atentados del 11 de setiembre, el Servicio Secreto ha temido un posible atentado con un pequeño avión contra la Casa Blanca pero, según esas fuentes oficiales, las medidas de seguridad aplicadas el miércoles no hubieran podido evitar un ataque terrorista de esas características.
En los meses inmediatamente posteriores a los graves atentados, aviones militares patrullaron los cielos de las principales ciudades estadounidenses, entre ellas Washington y Nueva York, pero el operativo ha sido restringido desde entonces, sobre todo debido a razones presupuestarias.
El portavoz de la Casa Blanca ha restado importancia a la falsa alerta aérea y dijo que el Presidente quien no fue desalojado a diferencia que los periodistas y funcionarios que trabajan en el ala oeste no se enteró de lo sucedido hasta ayer.
"Al Presidente ni se le notificó ni fue trasladado porque la naturaleza de la amenaza no indicaba que fuera preciso", apuntó Fleischer.
Según el portavoz, "el avión no entró en el espacio permanente más cercano a la Casa Blanca, sino en el área temporal restringida a los aviones" y, como resultado, "el Servicio Secreto tomó pasos preventivos para proteger a la Casa Blanca en el caso de que fuera necesario".
Desde hace años se especula en Washington con que la Casa Blanca estaría protegida por sistemas de misiles antiaéreos para evitar un ataque aéreo, pero nunca ha habido una confirmación oficial.
En cualquier caso, el incidente ilustra el estado de alerta y temor en que vive inmerso Estados Unidos, que desde el 11 de setiembre es un país obsesionado con la seguridad, tras los ataques terroristas que dejaron 3.062 muertos.