
Yakarta. Reuters. Dos explosiones afectaron ayer hoteles de lujo en el corazón de la capital de Indonesia, dejando ocho muertos y decenas de heridos en ataques que el presidente del país calificó como un duro golpe a la confianza en la mayor economía del sudeste asiático.
Las bombas tuvieron como blanco al hotel JW Marriott (que sufrió un ataque explosivo en el 2003) y al Ritz-Carlton, ambos populares entre los empresarios internacionales de visita y que se creía contaban con la mejor seguridad de Yakarta.
Aunque las sospechas posiblemente recaerán en los militantes islámicos del grupo Jemaah Islamiah (JI), culpado por numerosos ataques entre el 2002 y el 2005, incluidas las explosiones en Bali en el 2002 que dejaron 202 muertos, un jefe policial dijo que era muy pronto para especular.
El grupo, que quiere crear un estado islámico en partes del sudeste asiático, fue responsabilizado por una serie de ataques hasta el 2005, pero muchos militantes han sido arrestados desde entonces.
El presidente Susilo Bambang Yudhoyono, dijo que estos fueron obra de un grupo terrorista que busca dañar al país.
“Estoy seguro de que muchos están hondamente preocupados, sienten mucha tristeza y están llorando en silencio, de una manera similar a la que yo siento”, expresó el mandatario, reelegido este mes gracias a la mejoría de la seguridad y una economía más saludable.
La policía dijo que los atacantes se registraron el miércoles en el Marriott y que armaron las bombas en sus habitaciones. Un tercer artefacto fue hallado y desactivado en el bolso de una computadora portátil en el piso 18.
“El cuarto 1808 se había convertido en su puesto de operación desde el 15”, declaró el jefe de la Policía Nacional, Bambang Hendarso Danuri, agregando que dos militantes murieron en la explosión.
El canal de televisión local TVOne mostró imágenes del circuito cerrado de televisión en las que aparecía un hombre que dijeron es el supuesto atacante del Ritz-Carlton. Llevaba una gorra de béisbol y tenía una maleta con ruedas.
La reacción internacional a las explosiones surgió rápidamente.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que estaba seguro de que los responsables serían procesados y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien vivió cuatro años en Yakarta cuando era niño, dijo que los ataques eran “inauditos”.
En Nueva York, blanco de los ataques del 11 de septiembre del 2001, las autoridades dijeron que se había aumentado la seguridad en los principales hoteles como precaución.