El viceprimer ministro albanés, Bashkim Fino, aseguró ayer que ya son 10.000 los refugiados albaneses de la vecina Kosovo que han cruzado la frontera albanesa huyendo de los combates que tienen lugar en esa región meridional yugoslava.
"Hasta ahora hemos acogido a 7.000 refugiados mientras que otros 3.000 han cruzado la frontera pero todavía no han sido alojados", explicó Fino al dirigirse a los diputados del Parlametno albanés, que celebró ayer una sesión extraordinaria con motivo de la crisis de Kosovo.
Los organismos internacionales han calculado en unos 3.000 los kosovares que han llegado a Albania a consecuencia de los graves conflictos armados que se han registrado en los últimos días entre las fuerzas de seguridad serbias y los terroristas separatistas albaneses.
Fino explicó que 288 de los refugiados sufrieron lesiones a consecuencia de las duras condiciones en las que efectuaron el éxodo y que tres personas (de ellas dos niños) perdieron la vida durante la travesía.
Los bombardeos serbios redujeron a escombros la localidad de Decani y varias comarcas cercanas, en la provincia de Kosovo, recordando a algunas de las peores devastaciones de la guerra de la extinta Yugoslavia, según fuentes de la etnia albanesa.
Iljaz Ramajli reveló que numerosos civiles murieron en esas localidades, después que los serbios atacaron el fin de semana con tanques y vehículos blindados.
Costosa destrucción
"Decani... recuerda a Vukovar. Quedó completamente destruido", afirmó Ramajli en una entrevista con la televisión albanesa.
Ramajli se refirió a un pueblo croata que fue destruido en un notorio cerco de tres meses por el Ejército Popular Yugoslavo y las fuerzas paramilitares serbias en 1991 y donde se encuentra la fosa común más grande de la Europa de la posguerra.
"Son necesarios $10.000 al día para mantener a esos refugiados", explicó Fino e insistió en que Albania, el país más pobre de Europa, puede acoger un máximo de 20.000 refugiados.
Luftal Gjana, diputado del opositor Partido Democrático, exigió al Gobierno que acepte el ingreso en el país solo de mujeres y niños mientras que los hombres, según dijo, deberían permanecer en sus hogares y defender sus propiedades.