De no ser por la intervención de la policía, 32 miembros de una peligrosa secta, entre ellos cinco niños, se hubieran suicidado ayer en la isla española de Tenerife al creer que el 8 de enero era el día del fin del mundo.
Así lo explicó en rueda de prensa el delegado del Gobierno español en las islas Canarias (frente a las costas saharianas), Antonio López, al informar sobre la operación policial que impidió el posible suicidio colectivo de los miembros de esta secta que, en opinión de los investigadores, podría ser una ramificación de la Orden del Templo del Sol.
En 1994, 48 seguidores de esa Orden se suicidaron de forma ritual en Suiza, y otros cinco hicieron lo mismo en Canadá.
El nombre de esta secta no fue precisado oficialmente. Según fuentes policiales citadas por Radio Nacional de España, se llama "Centro Holístico Isis" .
Todas esas personas, cuya muerte se evitó, son de nacionalidad alemana, salvo una mujer española.
Su intención, según la policía, era poner fin a su vida a las 8 p.m., hora local de las islas Canarias, por creer que en ese momento preciso acababa el mundo.
Los suicidas creían, además, que en ese instante una nave espacial les recogería en el volcán del Teide, situado en la isla de Tenerife.
Se desconoce el medio que los sectarios pensaban utilizar para su suicidio y el modo como se iba a escenificar el ritual.
En un edificio del barrio tinerfeño donde estaban los miembros de la secta, se encontraban catorce mujeres y trece hombres de entre 20 y 60 años, así como cinco hijos de estos: un niño de 12, dos niñas de 10 y otras dos de 6 y 8 años.
La Policía se incautó de vestuario, material gráfico y documentación de esta secta.
Líder alemana
Agentes de la policía irrumpieron en la sede de la secta y detuvieron a su presunta líder, la doctora en psicología Heide Fittkau-Garthe, nacida en Berlín hace 56 años y que residía en la isla desde unos diez años atrás.
El delegado del Gobierno español, Antonio López, manifestó que se desconoce si Fittkau-Garthe iba a estar entre las víctimas del suicidio y señaló que la policía alemana y la Interpol, que alertaron de la posibilidad de este suceso a finales de diciembre, tenían antecedentes de su vinculación a sectas.
López subrayó que la única detenida es la líder de la secta, mientras que las otras 31 personas quedan como testigos, con libertad de movimientos, pero con obligación de comparecer a los interrogatorios policiales o judiciales a que sean llamados.