
Bruselas. AFP. La Unión Europea (UE) prometió ayer una nueva ayuda a Grecia en julio para evitar su bancarrota y que esta cree otra crisis financiera a escala mundial, pero mantuvo la presión para que su Parlamento adopte un impopular plan de ajustes que la oposición rechaza.
Los líderes europeos encargaron a sus ministros de Finanzas centrarse en los trabajos para “tomar las decisiones necesarias sobre un apoyo a Grecia a principios de julio”, acordaron al término del primero de los dos días de una cumbre de la UE en Bruselas sobre la crisis financiera griega.
Sin embargo, en contrapartida al nuevo rescate, el segundo en un año para Atenas, la UE exige la adopción urgente del programa de austeridad cuyos últimos detalles se acordaron ayer entre el Gobierno y la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El programa prevé recortes sociales, más impuestos, una ola de privatizaciones y una serie de medidas rechazadas por la opinión pública, la oposición y los sindicatos, que convocaron una nueva huelga general en los días previstos para su voto: el 28 y 29 de junio.
El líder opositor conservador, Antonis Samaras, se llevó un aluvión de críticas indirectas de la UE, que pidió a todos los partidos “unidad y apoyo” al plan del gobierno socialista de Yorgos Papandréu.
Papandréu pidió el lanzamiento de ese segundo plan, tras el adoptado el año pasado por la eurozona y el FMI por un monto de 110.000 millones de euros.
Pese a ello, Grecia no ha logrado levantar cabeza y su deuda se eleva ya al 150% del PIB, por lo que existen dudas de que aún con una gran ayuda financiera logre librarse de la bancarrota.