
Europa no se someterá a un mundo brutal y puede, en cambio, ser la base desde la cual reconstruir un nuevo orden internacional, declaró Mark Carney, primer ministro canadiense, en una reunión de potencias en Armenia.
Carney dio su discurso como el primer líder no europeo en asistir a una reunión de la Comunidad Política Europea, inaugurada el lunes en medio de altas tensiones en el estrecho de Ormuz y renovadas dudas sobre el compromiso de Estados Unidos con la OTAN, informó The Guardian.
Algunos de los aliados más cercanos de Estados Unidos, como Canadá y el Reino Unido, advierten que el sistema internacional de seguridad y comercio defendido por las potencias occidentales durante más de 70 años está “irreparablemente roto”, y que le corresponde a Europa “forjar un nuevo orden mundial”, según Bloomberg.
“No creemos que estemos destinados a someternos a un mundo más transaccional, aislado y brutal, y encuentros como estos apuntan hacia un camino mejor”, dijo Carney.
En una clara insinuación de que la era del liderazgo estadounidense estaba “llegando a su fin”, y explicando el simbolismo de la asistencia de Canadá a una reunión política europea, dijo: “Tengo la firme convicción de que el orden internacional se reconstruirá, pero se reconstruirá desde Europa”.
“Estamos demostrando no solo la solidez de nuestros valores al defender un orden internacional basado en normas, sino también el valor de nuestra fortaleza”, añadió. “El mundo está experimentando una ruptura en varias dimensiones: la integración está siendo utilizada como arma por algunos y las normas no limitan a las potencias hegemónicas”.
En Ereván, el primer ministro británico, Keir Starmer, declaró: “No podemos negar que algunas de las alianzas en las que hemos confiado no se encuentran en la situación ideal. Existe más tensión de la que debería en las alianzas".

Desde el inicio de su administración, el presidente estadounidense Donald Trump ha cuestionado el valor de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), críticas acentuadas tras el ataque a Irán. Como parte de la cooperación militar, a finales de 2025, había 36.436 soldados estadounidenses en servicio activo en Alemania, 12.662 en Italia y 3.814 en España.
Al hablar sobre la retirada prevista de tropas de Alemania que anunció Trump, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, afirmó que se llevaba tiempo hablando de la retirada de las tropas estadounidenses de Europa, pero que “el momento de este anuncio resulta sorprendente. Creo que demuestra que debemos reforzar el pilar europeo en la OTAN”.
Al preguntársele si creía que Trump intentaba castigar al canciller alemán, Friedrich Merz, por haber dicho que Estados Unidos había sido “humillado” por Irán en las negociaciones para poner fin a la guerra, Kallas respondió: "No puedo leer la mente del presidente Trump, así que él mismo tendrá que explicarlo".
Merz no asistió a la cumbre de Ereván. El domingo declaró a un entrevistador de televisión que “no renunciaba a la relación transatlántica. Tampoco renuncio a trabajar con Donald Trump".
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, admitió que había habido "cierta decepción" en Estados Unidos por la reticencia de Europa a apoyar la guerra contra Irán. Sin embargo, según declaró Rutte, los europeos habían “captado el mensaje” y ahora proporcionaban apoyo logístico a las operaciones estadounidenses, además de posicionar recursos clave en la zona.
