La banda terrorista ETA atacó ayer uno de los símbolos de la burguesía vasca, al hacer explosionar un coche-bomba que causó siete heridos leves en una zona de la localidad de Guecho donde residen empresarios y financieros.
El atentado tuvo lugar en los primeros minutos de ayer, cuando un vehículo cargado con entre 40 y 50 kilos de explosivos, posiblemente parte de las ocho toneladas de dinamita robadas por la banda terrorista el año pasado en Francia, estalló en una zona residencial de alto poder económico.
El consejero de Interior del Gobierno regional vasco, Javier Balza, explicó en una rueda de prensa que los especialistas de la policía autónoma barajan también la hipótesis de que se haya empleado un explosivo de gran potencia, en concreto amosal.
La deflagración causó heridas leves a siete personas, todas ellas dadas ya de alta en los hospitales donde algunas tuvieron que ser atendidas, e importantes daños materiales.
Poco antes de que ocurriese la explosión del vehículo, un "Mercedes" con matrícula francesa, una persona que dijo hablar en nombre de ETA avisó al diario vasco Gara , portavoz habitual de la banda terrorista, y a los servicios de asistencia en carretera de la existencia de un coche-bomba dirigido "contra la oligarquía".
El consejero Balza desveló que en las últimas semanas ETA "ha incrementado" en el País Vasco su campaña de chantaje a los empresarios para que paguen el llamado "impuesto revolucionario", una de las fuentes de financiación de la organización armada.
Balza no descartó que ETA haya intentado con esta acción atemorizar a los extorsionados, aunque subrayó que lo que persigue ahora la banda es "socializar el terror".
El lugar donde tuvo lugar el atentado de ayer es una zona residencial de Guecho, cercana a la ciudad de Bilbao, donde residen empresarios y financieros del País Vasco, y ha sido tradicionalmente un símbolo de la burguesía de esta región del norte español.
Muy cerca de la zona donde se produjo el atentado reside la familia de Cosme Delclaux, empresario vasco que fue secuestrado hace tres años por ETA y que fue puesto en libertad tras el pago de un millonario rescate.
Con esta explosión, la banda terrorista ETA da un paso más en su escalada de terror tras la ruptura, en diciembre pasado, del alto el fuego que mantuvo durante casi quince meses.