Blacksburg, EE. UU. AFP. Cho Seung-Hui, de 23 años, quien cursaba el último año de la licenciatura de inglés, fue identificado ayer como el autor de la matanza perpetrada el lunes en la universidad Virginia Tech.
Miles de personas se congregaron en un recinto deportivo del campus para rendir homenaje, entre lágrimas, rabia y estupor, a los 32 muertos. El presidente George Bush se unió a esos miles.
“En este momento de angustia, espero que sepan que gente en todo el país está pensando en ustedes”, dijo Bush, en el homenaje a las víctimas del peor tiroteo en un centro educativo en la historia de Estados Unidos.
Más de 10.000 personas, la mayoría estudiantes, asistieron a la ceremonia, pocas horas después de que la Policía identificara al tirador como Cho Seung-Hui, de 23 años, quien cursaba el último año de la licenciatura de inglés.
Quejas. Los medios estadounidenses informaron que Cho, que llegó a Estados Unidos desde Corea del Sur en 1992, cuando tenía ocho años, dejó una larga nota con una lista de quejas contra los “niños ricos”, el “libertinaje” y los “charlatanes embusteros”.
“Ustedes provocaron que yo hiciera esto”, dijo en un escrito de varias páginas que dejó en su habitación del campus.
Treinta personas murieron el lunes en un tiroteo en el edificio de clases Norris Hall. Otras 30 personas fueron heridas. Un par de horas antes, otras dos personas fueron asesinadas en la residencia estudiatil Ambler Johnston.
La Policía dijo que se encontraron cadáveres en cuatro aulas y una escalera de Norris Hall, pero según la jefa de examinadores médicos, Marcella Fierro, llevará varios días identificar a los muertos, entre los cuales hay varios estudiantes extranjeros.
Steve Flaherty, superintendente de la policía estatal de Virginia, dijo que Cho, que tenía estatuto de residente permanente en EE. UU., era de Centreville, Virginia.
Solitario. “Era un solitario”, afirmó Larry Hincker, vicepresidente de la universidad.
Según el Chicago Tribune , Cho había mostrado recientes señales de “comportamiento violento y aberrante”, incluyendo asediar a mujeres y prender fuego en una residencia de la universidad.
Una de sus profesoras recordó el tono perturbador de algunos de sus ejercicios literarios, hasta el punto de que sus instructores le aconsejaron ir al sicólogo.
El estudiante se mató de un tiro en la cabeza mientras la policía cercaba Norris Hall, donde Cho había disparado metódicamente contra docenas de estudiantes y docentes, tras encadenar desde adentro las puertas del edificio.
Flaherty dijo que en Norris Hall se hallaron dos pistolas, una de 9 mm y otra calibre 22, que, según las pruebas balísticas, fueron usadas en los dos tiroteos.