
Madrid. AFP. España se convirtió ayer en el tercer país del mundo en autorizar el matrimonio entre homosexuales, luego de que el Congreso de los Diputados aprobó la ley que les otorga ese derecho y les autoriza a adoptar, pese al rechazo de la Iglesia Católica y de la oposición de derecha.
La nueva ley, que entrará en vigor en próximos días, recibió 187 votos a favor, 147 en contra y cuatro abstenciones, de un total de 350 diputados, que aprobaron definitivamente una iniciativa impulsada en el 2004 por el gobierno socialista, poco después de asumir el poder.
Una vez más, el episcopado español criticó la nueva norma "injusta y negativa" y llamó a la sociedad española "a oponerse por todos los medios legítimos".
Los obispos, convertidos en los más feroces críticos de esta iniciativa, emitieron en estos meses al menos cuatro documentos contra el matrimonio gay, calificándolo de "virus", "moneda falsa" y "ficción legal", y acusando al gobierno socialista de "corromper" el matrimonio.
Votaron en contra de la ley el Partido Popular (PP, derecha) y algunos diputados nacionalistas catalanes.
La aprobación fue acogida con un inmenso aplauso y caras de alegría por los homosexuales presentes en la tribuna de invitados y por los diputados favorables.
Pero en la madrileña Plaza del Sol, unos mil manifestantes convocados por el conservador Foro Español de la Familia (FEF) no pensaban lo mismo y pedían la "dimisión" del presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.
Para ellos, la legalización del matrimonio homosexual es una ley "impuesta por el gobierno" que no es "ni necesaria, ni conveniente".
El FEF, que aseguró contar con un millón de firmas contra la nueva ley para celebrar un referéndum, lidera el rechazo al casamiento homosexual, contra el que organizó días atrás una multitudinaria manifestación en Madrid a la que acudieron unos veinte obispos y dirigentes del PP.
El Vaticano no se pronunció ayer, pero en cambio, el ministro italiano de las Reformas, Roberto Calderoli, dijo que la ley española es "contraria a Dios y a la naturaleza" y una consecuencia "nefasta" de la victoria de la izquierda.
La nueva ley era uno de los principales caballos de batalla del gobierno socialista en materia social, junto con la lucha contra la violencia de género y la reforma del divorcio, también convertidas en ley.
"Hoy ha sido un día histórico y emocionante", afirmó la número dos del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega.
"Ya era hora de que se legalizara, porque este tipo de familia ya existía antes de que existieran las leyes", afirmó el cineasta español Pedro Almodóvar.