Madrid. España se libra entre siniestras especulaciones sobre el momento, lugar y objetivos elegidos por ETA para reanudar los atentados, después que la organización armada vasca suspendiera su tregua desde el pasado viernes.
Al mismo tiempo, se suceden los llamados para que ETA dé marcha atrás en su decisión de retomar las armas, anunciada el 28 de noviembre.
Los más significativos proceden de la coalición separatista vasca Euskal Herritarrok (EH), que quedaría en delicada situación ante la opinión pública y sus aliados nacionalistas moderados en caso de reanudarse los atentados.
Tras 14 meses de tregua, la psicosis del terrorismo ha vuelto a instalarse en el País Vasco. Algunos hoteles de la región recibieron un 40 por ciento de cancelaciones ante el tradicional "puente" del 6 y 8 de diciembre, feriados en todo el país.
Los políticos locales del Partido Popular (PP, centro-derecha), en el poder en Madrid, vuelven a adoptar drásticas precauciones ante el temor de convertirse, como antes de la tregua, en objetivos predilectos de ETA. La prensa divulgó el viernes las fotos de nueve "etarras" sospechosos, según las fuerzas de seguridad, de "preparar algo" en España.
Según fuentes judiciales, ETA posee tres comandos operativos con un total de unos 40 activistas: uno en la provincia vasca de Vizcaya, otro en Madrid y un tercero de reserva en el suroeste de Francia.
Según la Guardia Civil, ETA está sin embargo más debilitada tras la tregua, y su arsenal y potencial humanos quedaron mermados tras las numerosas operaciones de las policías francesa y española.
Algunos analistas opinan que ETA "golpeará" fuera del País Vasco, posiblemente en la capital española, mediante un atentado espectacular; pero otros auguran lo contrario.
Además, temen una acción contra vascos moderados, a quienes ETA criticó duramente en el comunicado que anunciaba el fin de su tregua.