Roma. AFP. Italia reaccionó enérgicamente a los comentarios del presidente ruso, Vladimir Putin, que acusó a este país de haber inventado la mafia.
Putin hizo la declaración para defenderse de los reproches formulados por la Unión Europea (UE) sobre las violaciones a los derechos humanos en Rusia.
La reacción de Putin fue revelada el domingo por el diario español El País , que describió con detalles el encuentro, iniciado en un clima cordial y que concluyó con fuego cruzado en el que Putin también se refirió a la corrupción en España.
Las alusiones a la corrupción y a la “mafia rusa” por parte de autoridades europeas, hechas el viernes durante la cena organizada tras la cumbre de la UE en Finlandia, no fueron aceptadas por Putin.
Para el líder ruso, invitado especial de la cumbre, la mafia es un término que a su juicio nació en Italia y no en Rusia, con lo que dejó atónitos a todos los comensales y en particular al primer ministro italiano, Romano Prodi.
Esas y otras palabras del presidente ruso fueron calificadas de puro “sarcasmo y broma brutal” por parte del mayor diario nacional, Il Corriere della Sera.
Putin, conocido por su lenguaje franco y directo, según el diario La Repubblica , respondió a las críticas hechas por el presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell, sobre las violaciones a los derechos humanos y de la libertad de prensa en Rusia, con una frase que dejó fríos a todos los comensales: “No admito lecciones de democracia”.
En un comunicado divulgado por Silvio Sircana, portavoz del primer ministro italiano, se afirma que Putin no hizo críticas directas a Italia, y que, al contrario, reconoció y agradeció a Prodi haber intercedido para renovar las frías relaciones entre Rusia y Europa.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores, Massimo D’Alema, criticó el lenguaje duro de Putin, “que termina por minar su prestigio de estadista”, declaró.
Las palabras de Putin fueron justificadas por miembros del fenecido gobierno italiano del magnate Silvio Berlusconi, quien suele hacer alarde de la amistad personal que mantenía con el líder ruso.