Un escándalo de pederastia en Chile se ha saldado por ahora con dos senadores de la derecha imputados, varios jueces investigados, un magistrado que dejó de serlo, seis procesados por usar cámaras ocultas y 12 procesados por participar en una red de prostitución.
Esta red estaba encabezada por el empresario Claudio Spiniak. El caso tiene fuertes repercusiones políticas.
El juez Sergio Muñoz determinó que 25 niños y jóvenes, de 13 a 21 años de edad, se prostituyeron en las fiestas de Spiniak.
El escándalo salpica a la Unión Demócrata Independiente (UDI), principal partido de la derecha chilena y el más cercano a los postulados ideológicos del exdictador Augusto Pinochet. Dos de sus senadores, Jovino Novoa y Carlos Bombal, fueron acusados de participar en las fiestas de Spiniak, propietario de uno de los gimnasios más elegantes de Santiago y hoy procesado por estupro y producción de pornografía infantil.
Una testigo que afirma haber estado secuestrada como esclava sexual, siendo adolescente, ha implicado a Novoa, de quien dice conocer hasta sus señas íntimas, y también sostuvo que durante una sesión, una niña de ocho años fue mutilada y asesinada.
Ocho proxenetas al servicio del empresario los reclutaban de entre los niños de la calle, que recibían alrededor de $30 por noche. En las sesiones eran previamente drogados o debían beber, lo que ha debilitado su memoria y sus testimonios.
La UDI ha replicado con dureza. Se querelló contra la diputada Pía Guzmán, del partido de derecha Renovación Nacional (RN), por decir que había parlamentarios implicados, aunque no dio los nombres.
Ha tensado sus relaciones con RN casi al punto de la ruptura, aunque son aliados en la campaña para llevar a la presidencia al alcalde de Santiago, Joaquín Lavín.
Ante el conflicto en su coalición, Lavín está dispuesto a lanzarse a la carrera presidencial del 2005 como independiente.
Juez en desgracia
El último capítulo de este escándalo tuvo un final inesperado. El juez Daniel Calvo, cuya trayectoria era brillante y estuvo a cargo del caso Spiniak durante casi un mes, fue trasladado desde la Corte de Apelaciones a una fiscalía, donde vigilará la conducta de los funcionarios judiciales.
Esta salida por la puerta falsa, que lo aleja de la carrera hacia la Corte Suprema, a donde se dirigía, es el precio que ha pagado por haber visitado un prostíbulo gay que operaba como sauna, algo que debió confesar a sus superiores después de que un canal de televisión lo filmó con cámara oculta.
Por primera vez enfrentado a la pregunta de si un juez puede ser gay, el Poder Judicial responde retóricamente que sí.
Pero asumir una conducta homosexual en las alturas del poder de Chile equivale a un suicidio político en un país donde la homofobia está arraigada.