Etiopía y Eritrea quedaron solas frente a frente ayer después de expirar una tregua informal declarada por el gobierno de Addis Abeba para permitir la evacuación de Asmara de centenares de extranjeros de diversas nacionalidades.
Los habitantes de Eritrea enfrentaban la amenaza real de más bombardeos a partir de las 7 a. m. hora local (04:00 GMT, 10 de la noche del sábado en Costa Rica), cuando expiraron las 13 horas de moratoria de ataques del vecino país, que los bombardeó viernes y sábado.
El gobierno de Eritrea, informado de la tregua unilateral declarada por Addis Abeba, se plegó a la medida y también detuvo sus ataques aéreos contra territorio etíope, que el pasado viernes causaron la muerte de 44 civiles en Mekele, capital del estado de Tigre, en el norte de Etiopía.
Varios aviones militares evacuaron a unos 500 extranjeros de nacionalidades estadounidense, alemana, rusa, italiana, británica y funcionarios de las Naciones Unidas.
Una fragata de la Armada Real Holandesa partió ayer del puerto eritreo de Mitswana con otros 500 europeos, según fuentes diplomáticas holandesas.
Sin embargo, los enfrentamientos armados continuaron ayer cuando soldados etíopes retomaron el poblado de Zalambessa y expulsaron a las fuerzas eritreas que lo habían capturado la semana pasada.
Aviones de combate MiG de Etiopía bombardearon, en tres ocasiones, el aeropuerto de Asmara desde que comenzó el viernes el enfrentamiento armado entre estas dos naciones sobre una zona fronteriza.
La diminuta fuerza áerea de Eritrea no ofrece ninguna amenaza al poderío aéreo de Etiopía, heredado del régimen y que era equipado por la extinta Unión Soviética, y que ambos vecinos derrocaron en forma conjunta en 1991.