Washington. El oceanógrafo estadounidense Robert Ballard encontró en el mar Negro evidencias geológicas de lo que pudo ser el Diluvio Universal, una gigantesca avenida de aguas que dio lugar a la bíblica Arca de Noé y que él sitúa hace 7.500 años.
Según publicó el diario The Washington Post, que entrevistó al explorador marino, entre cuyos hallazgos se encuentran los restos del Titanic, lo hallado por Ballard confirma la teoría de varios geólogos de la Universidad de Columbia.
Ballard, quien el pasado año inició una serie de exploraciones en el mar Negro en busca de antiguos naufragios, detectó con imágenes de sonar un relieve a 150 metros de profundidad que reveló una gran avenida de aguas.
Los análisis de radiocarbono efectuados descubrieron que esa avenida se produjo entre 7.500 y 6.900 años atrás, mucho antes en el tiempo de lo que las referencias bíblicas atribuyen al Diluvio Universal, que se sitúa hace unos 2.900 años.
El análisis del sustrato que forma la línea de avenida reveló, además, según Ballard, que se produjo una mezcla repentina de moluscos y peces de agua salada con otros de agua dulce, lo que confirmaría la superposición de las aguas.
Dudas sobre hallazgo
Los hallazgos del explorador y las tesis de los geólogos de la Universidad de Columbia, en Nueva York, William Ryan y Walter Pitman, fueron cuestionados por algunos expertos que realizan análisis científicos de los hechos históricos.
"Hay otras historias de inundaciones, pero si se quiere decir que la del mar Negro es la de Noé, ¿quién te va a decir que no?", afirmó Hershel Shanks, editor de varios estudios arqueológicos sobre la Biblia.
El Génesis, el primero de los libros de la Biblia, cuenta que Noé recibió el mandato divino de reclutar una pareja de cada especie conocida de animales y plantas para que, junto con todos los miembros de su familia, se embarcaran en una sólida nave (Arca) que debería resistir la mayor de las inundaciones y el Diluvio Universal que iba a anegar el mundo.
Aunque las referencias del Génesis sitúan la gesta hace 2.900 años, la tradición oral sobre el temor a una gran avenida de las aguas, en la región babilónica de los grandes ríos Eúfrates y Tigris, se remonta muy atrás en el tiempo, según los historiadores.
Robert Ballard constató la existencia de la línea submarina que reveló una gran avenida de aguas a lo largo de la costa del Mar Negro, paralela a las costas de Turquía, y especialmente notoria a la altura del puerto de Synope.
Ryan y Pitman documentaron la existencia de esa misma gran avenida de aguas en su libro "La inundación de Noé" y también la sitúan hace 7.500 años.
Ni sus investigaciones, ni las de Ballard, pueden probar de modo concluyente que esa fuera la inundación que dio lugar a la historia de Noé o la también conocida gesta de Gilgamés, que se remonta a 3.600 años, pero confirma que fue lo suficientemente aterradora como para permanecer en la memoria de los habitantes de la región durante cientos y quizás miles de años.