Buenos Aires. El empresario argentino Alfredo Yabrán, buscado como presunto instigador del asesinato de un reportero gráfico, se suicidó ayer de un disparo en la boca cuando se vio acorralado por la policía.
Yabrán se mató en una estancia de su propiedad en la provincia de Entre Ríos, 300 kilómetros al norte de Buenos Aires, confirmó Martín Fabre, portavoz del gobierno provincial.
"Ingresa la policía a la vivienda, los atiende un cuidador. Cuando la policía solicita que se abra la habitación, el cuidador va a buscar una llave... y en ese momento se escucha un disparo que provenía del interior de la habitación", detalló Fabre.
"El cuidador le dice a la policía: `No disparen porque está don Alfredo adentro'. La policía abre la puerta y halla un cuerpo sin vida y un arma. Las características físicas son en un ciento por ciento del señor Alfredo Yabrán", agregó.
Acusado por el exministro de Economía Domingo Cavallo como el "jefe de una mafia" vinculada con el Gobierno, Yabrán estaba prófugo desde el viernes, cuando el juez José Luis Macchi pidió su captura luego que una expolicía procesada en la causa lo acusó de haber ordenado la muerte del periodista.
Yabrán era acusado de ser el autor intelectual del asesinato del fotoperiodista de la revista Noticias José Luis Cabezas, cometido el 25 de enero de 1997, que sacudió a la opinión pública argentina e internacional.
Rodeado de guardaespaldas y en mansiones amuralladas, Yabrán guardaba con celo su anonimato, pero Cabezas fue el primero en retratarlo caminando por una playa de Pinamar, donde poseía una lujosa residencia e intereses comerciales.
Cabezas fue secuestrado a la salida de una fiesta en ese balneario, 400 kilómetros al sur de Buenos Aires. Sus captores lo esposaron, lo golpearon, le pegaron un tiro en la cabeza, lo rociaron con gasolina y le prendieron fuego.
El primer sospechoso como autor intelectual del crimen fue el enigmático empresario -quien mantenía un muy bajo perfil-, cuyos negocios en el rubro telepostal se vinculaban con sectores poderosos allegados al presidente Carlos Ménem.
Al enterarse de la muerte del empresario, su custodio y amigo Carlos Mouriño acudió al juzgado de Macchi y se puso a golpear y patear las puertas, tras lo que aseguró que Yabrán se mató porque quería evitar el deshonor de que sus hijos lo vieran esposado.