La empresa taiwanesa Gold Apollo, señalada como proveedora de los buscapersonas (o bíperes) utilizados en un atentado en Líbano atribuido a Israel, negó rotundamente cualquier implicación en la fabricación de los dispositivos que estallaron y dejaron al menos 11 personas muertas y más de 2.700 heridos. En un comunicado emitido el pasado miércoles, la compañía señaló a BAC Consulting, una firma con sede en Budapest, Hungría, como la responsable de la producción de los dispositivos, utilizando la marca de Gold Apollo bajo un acuerdo de licencia.
Funcionarios estadounidenses indicaron a The New York Times que Israel introdujo explosivos en un cargamento de localizadores de Gold Apollo en una operación dirigida contra el grupo Hezbolá. Los buscapersonas AR924, señalados como el principal modelo implicado, fueron manipulados antes de ser enviados al Líbano. Gold Apollo, sin embargo, insistió en que estos dispositivos no fueron fabricados por ellos, sino por la empresa BAC Consulting, que tenía autorización para usar su marca comercial.
Producto adherido únicamente a la marca Gold Apollo para ser comercializado
El presidente y fundador de Gold Apollo, Hsu Ching-Kuang, explicó que su empresa firmó un acuerdo hace tres años para permitir que BAC Consulting comercializara productos bajo su marca. “Ese producto no es nuestro. Solo se adhieren a nuestra marca”, dijo Hsu, añadiendo que su empresa no tuvo participación en el diseño ni la fabricación de los buscapersonas utilizados en el ataque.
El 17 de setiembre, día del atentado, el edificio “B” donde Gold Apollo tiene sus oficinas, ubicado en un parque empresarial a las afueras de Taipéi, vivió una jornada agitada, según reportó The Guardian. Decenas de medios internacionales llenaron el pasillo frente a la entrada de cristal de la empresa, que aún conservaba decoraciones del Año Nuevo Lunar. En el tercer piso, agentes de policía se reunieron con Hsu para revisar información sobre los dispositivos, incluyendo imágenes de los buscapersonas con pegatinas que parecían coincidir con los fabricados por la empresa.
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Durante el encuentro, Hsu insistió en que Gold Apollo no fabricó los dispositivos. “Somos una empresa responsable, esto es muy vergonzoso”, declaró. En una pizarra detrás de él, los agentes habían escrito “AR-924″, el modelo del buscapersonas que fue modificado con explosivos y utilizado en el ataque.
La cobertura internacional sobre la explosión, que mató a 11 personas y dejó más de 2.700 heridos, se trasladó a Taiwán, enfocando la atención en Gold Apollo después de la difusión de imágenes que mostraban buscapersonas supuestamente fabricados por la compañía. No obstante, el sitio web de Gold Apollo, que hasta ese momento mostraba una página dedicada al modelo AR-924, fue retirado rápidamente el miércoles, aunque The Guardian no pudo confirmar cuándo exactamente dejó de estar disponible.
El caos y la incertidumbre en las oficinas de Gold Apollo continuaron durante toda la mañana. Hsu salió varias veces a enfrentar a los medios, repitiendo que su empresa no fabricó los dispositivos utilizados en el Líbano. Su voz, visiblemente afectada por la presión, tembló mientras negaba nuevamente cualquier implicación.
Empresa húngara presuntamente responsable dio declaraciones
BBC también informó que los intentos por contactar a BAC Consulting, señalada como la verdadera responsable de la producción, no han tenido éxito. Sus periodistas intentaron comunicarse con la empresa mediante el número de teléfono disponible en su sitio web, pero no hubo respuesta.
No obstante, el director ejecutivo de BAC Consulting negó al medio Deutsche Welle haber fabricado los buscapersonas utilizados en el atentado, aunque los reportes indican que Gold Apollo otorgó la licencia para que la firma húngara produjera el modelo AR924. Según el medio citado, la capacidad de estos dispositivos de mantener la carga de su batería por casi tres meses hizo que resultaran útiles en operaciones clandestinas, pero expertos en explosivos descartaron que las explosiones se debieran a un fallo en las baterías de iones de litio que utilizan.
Entre tanto, el Ministerio de Asuntos Económicos de Taiwán confirmó que no tenían registros de exportaciones directas de buscapersonas de Gold Apollo al Líbano, y que los dispositivos de la empresa se exportaban principalmente a Europa y Norteamérica. La investigación sobre cómo los explosivos fueron integrados en los dispositivos sigue en curso, aunque rastrear su origen es complicado debido a la estructura de producción subcontratada en Taiwán.
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The New York Times también indicó que la relación financiera entre Gold Apollo y BAC Consulting mostró irregularidades. Hsu reveló que en alguna ocasión, un banco taiwanés retrasó una transferencia de BAC debido a sospechas sobre su procedencia desde Oriente Medio.
Ataque premeditado
Además, analistas independientes citados por DW sostienen que un ataque de tal magnitud debió planearse durante meses. Estos expertos destacaron que Hezbola optó por utilizar buscapersonas como los AR924 en lugar de teléfonos móviles para evitar ser rastreados por Israel. Estos dispositivos, aunque antiguos, son confiables en situaciones donde las redes de telefonía móvil pueden ser monitoreadas o interferidas. Sin embargo, el uso de esta tecnología del siglo pasado ha generado preguntas sobre cómo se pudo manipular un dispositivo tan sencillo para convertirlo en una herramienta letal.
Trevor Lawrence, del Centro de Pruebas de Artillería de Cranfield, explicó al medio citado que, a pesar de las especulaciones, la explosión de una batería de litio no podría haber causado el nivel de destrucción observado. La hipótesis más probable es que los buscapersonas fueron manipulados con explosivos en algún punto de la cadena de suministro. Lawrence sugirió que es probable que se usaran explosivos militares como RDX o PETN en pequeñas cantidades, suficientes para causar daños significativos cuando el dispositivo estaba en proximidad a las víctimas.
Por su parte, las autoridades libanesas creen que unos 5.000 buscapersonas AR924 podrían haber sido alterados antes de su entrega, aunque la investigación sobre el origen de los explosivos sigue abierta.
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Mientras las autoridades investigan los detalles detrás de la explosión, ambas empresas siguen bajo escrutinio, cuya participación directa en la fabricación de los buscapersonas aún no ha sido confirmada. La investigación continúa, y la incertidumbre sobre la manipulación de los dispositivos sigue sin resolverse, dejando abierta la pregunta sobre quién es realmente responsable de los ataques en el Líbano.