Ciudad del Vaticano. El Vaticano enfatizó ayer la necesidad de que los católicos confiesen sus pecados para recibir el perdón, aunque advirtió que quienes pecan habitualmente podrían no ser absueltos nunca.
En una carta apostólica, el papa Juan Pablo II no especificó quiénes son esos pecadores recurrentes, pero dijo que incluyen a quienes viven en estados de pecado sostenido y grave, sin que intenten cambiar su situación.
Sobre si la Iglesia consideraría que los homosexuales y los divorciados que vuelven a casarse estarían incluidos en ese grupo de pecadores habituales, el jefe de supervisión teológica del Vaticano, cardenal Joseph Ratzinger, manifestó que la carta del Papa no se refirió a grupos específicos.
No obstante, Ratzinger precisó que a ciertas personas uno no puede darles la absolución, porque la condición principal de esta es que la gente se separe del pecado y tenga el deseo de cambiar.
El Vaticano condena el homosexualismo. La Iglesia Católica no reconoce los divorcios, solo las anulaciones del matrimonio en algunos casos, y los católicos divorciados que se casan de nuevo no pueden comulgar.
La carta del Papa no mencionó específicamente qué hacer con los sacerdotes que pecan, ni se refirió al escándalo de abusos sexuales que ha involucrado a varios prelados en Estados Unidos.
En una conferencia de prensa, el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, trató de evitar que los reporteros hicieran a Ratzinger preguntas sobre el escándalo y el encuentro extraordinario de los cardenales y obispos estadounidenses al que asistió la semana pasada en la Santa Sede.
La reunión abordó los abusos sexuales que han sido perpetrados por algunos sacerdotes a adolescentes y niños.