El Niño , el fenómeno climático considerado responsable de sequías devastadoras, inundaciones y tormentas en todo el mundo, funciona en un ciclo de 2.000 años, dijeron esta semana científicos.
La frecuencia de los sucesos provocados por El Niño llegaron a su clímax hace unos 1.200 años, durante la Edad Media, y probablemente alcanzará de nuevo su nivel máximo a principios del siglo XXII.
“ El Niño opera en su ritmo propio de 2.000 años y, debido a eso, creemos que sus cambios periódicos tuvieron el mayor impacto sobre las condiciones climáticas en los 10.000 años pasados”, explicó Christopher Moy, de la Universidad de Stanford, en California.
Este fenómeno atmosférico es provocado por un calentamiento anormal de las aguas del Pacífico –lo que distorsiona los patrones de lluvias y vientos en todo el mundo– y ha sido vinculado con muy intensas precipitaciones en Perú y la región sur de Ecuador, así como con olas de calor en el noroeste de Estados Unidos.
De vieja data
Moy y sus colegas descubrieron –cuando estudiaban en la Universidad de Syracuse, en Nueva York– los primeros indicios continuados de sucesos climáticos causados por El Niño hace miles de años.
Al estudiar sedimentos acumulados en el lecho del lago Pallcacocha, en el sur de Ecuador, los científicos pudieron seguir los cambios enormes ocurridos en sistemas acuíferos en Suramérica y Norteamérica.
Parte del clima
“Cada 2.000 años aproximadamente veremos una gran actividad de El Niño”, detalló Moy, quien publicó su descubrimiento en la revista científica Nature .
“El Niño es parte importante de nuestro sistema climático moderno (...). Nuestro estudio muestra que era también parte importante del clima de la Tierra hace 7.000 años”, explicó.
Los científicos esperan que estudiando los ciclos de El Niño puedan mejorar la comprensión de los cambios del clima global.
Los expertos predijeron que la etapa actual de El Niño , que ha sido moderada y a la que culpan de extender la estación seca en zonas de África, podría fortalecerse este invierno boreal, incrementando las tormentas invernales en el sur de Estados Unidos y causando condiciones de sequía muy por encima de lo normal en la región del centro-oeste norteamericano.
Sin embargo, expertos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos dijeron que será más débil que la del 1997-1998, cuando El Niño causó miles de muertes y dejó pérdidas por miles de millones de dólares en todo el mundo.