Este, el Quijote moderno, no la emprendió contra molinos de viento. Tampoco contra cosas muy concretas. Con la razón como lanza desmoronó un muro que dividía a un país, levantó una cortina de hierro y puso fin a una Guerra Fría.
Como el hombre de la Mancha, nació predestinado para hacer obras extraordinarias, para ser recordado, ya no por la literatura, sino por la historia.
La mancha que se muestra en su frente es propia de los escogidos, dicen que murmuraban las viejas en las calles rusas en 1985, cuando Mijail Gorbachov fue electo Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética.
Cuando bajó del carro que lo transportó desde la casa que le dieron para su estancia en la Escuela del Trópico Húmedo (EARTH), en Guácimo, hasta la sala donde iba a sostener esta entrevista, en la tarde del sábado, caminó como 25 metros muy tranquilo, saludando a jóvenes estudiantes y viejos trabajadores.
Desde que venía a lo lejos, la mancha de nacimiento era como un imán. ¿Será que solo la tienen los predestinados?.
Gorbachov dice que no, que lo que él pudo hacer por la transformación de la Unión Soviética y la introducción de un nuevo orden internacional es producto de una serie de circunstancias, de la vocación de su pueblo, del deseo de libertad del mundo en general y que él lo que hizo fue aglutinar y conducir ese proceso.
Con estas aseveraciones parece más un historiador (no como los que analizan los hechos del pasado sino como hacedor de la historia) que un abogado, su profesión.
Político siempre ha sido y sigue siéndolo, aseguró. Basta con verlo al caminar, al saludar con sus cálidos apretones de mano y al sonreír a todos los que lo miran embobados, sin prisa, sin apuros, como cosa natural, como si fuera todavía el zar de todas las Rusias del siglo veinte.
¿Década perdida?
Importante es que el "transformador" cuente su propia historia. En noviembre de 1989 el muro que dividía Berlín y simbolizaba el ordenamiento internacional en dos bloques se deshizo en fragmentos, se convirtió en suvenirs de una época de oprobio. ¿Cómo ve esa evolución? ¿Vive mejor el mundo sin Guerra Fría?
Gorbachov solo escucha la traducción y se lanza a hablar con respuestas larguísimas, acompañadas de ademanes solemnes, como si el micrófono para el intérprete que tiene enfrente ante fuera la bocina dirigida a una audiencia de millones de personalidades internacionales.
"Hoy pensaba que aquel muro de Berlín se derribó hace casi once años, por las mismas fechas en que se puso la primera piedra de esta escuela en Costa Rica.
"¡Qué bonita coincidencia!, porque en ambos casos significó algo así como la construcción de un mundo nuevo.
"Viendo los acontecimientos en perspectiva, hay cosas a favor y muchos puntos negativos. A favor puedo citar que al acabar la Guerra Fría se detuvo la carrera armamentista nuclear.
"Ha habido un gran trabajo en ese período, porque centenares de personas en la Unión Soviética, en Europa Central y también en Europa Oriental han visto reformas importantes, las que han ocurrido en un clima de libertad. "Me refiero a procesos democráticos, que también han alcanzado a Latinoamérica.
"Aunque esos cambios avanzan a velocidades diferentes, puedo decir que transcurrida esa década tengo una visión mejor del futuro.
"Pero algo me preocupa. Se han echado a perder muchas oportunidades que se abrieron después de la guerra fría. Cuando desapareció la Unión Soviética surgió otro juego geopolítico respecto a Europa.
"Tengo la mirada puesta sobre Europa, porque ha sido la cuna de dos guerras mundiales. Después de la reunificación de Alemania se hizo una propuesta abierta a los países, para que se iniciara una nueva era.
"El Pacto de Varsovia (que cubría a los países de la órbita comunista contra agresiones militares) y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTANcontraparte occidental) debían dejar de ser organizaciones militares y convertirse en instrumentos políticos.
"No sucedió así. Después la Unión Soviética se separó, ocurrió todo el desastre de Yugoslavia (guerras étnicas-separatistas), con masacres indiscriminadas. Luego sobrevino la lucha en Kosovo, que registró pérdidas de vidas incontables, daños materiales y profundas heridas morales. Allí se demostró que la fuerza no puede resolver todos los problemas.
"Esto me tiene muy preocupado...no, la verdad es que estoy iracundo".
Dejar pasar
Superada la Guerra Fría, ¿cuáles son las principales amenazas para la coexistencia pacífica de la humanidad? ¿Cómo ve el panorama el hombre que destruyó y reconstruyó su propio país?
En el escenario que dejó la reunificación de Alemania y la separación de las repúblicas que constituían la Unión Soviética, cada nación juega su papel de acuerdo con sus posibilidades.
"Es evidente que Estados Unidos es la única superpotencia, pero es egoísta porque se ha apartado de los demás; ignora a Europa, a la Unión Soviética, a otros países. Me preocupa mucho lo que pueda pasar, porque después de la Guerra Fría esperaba mucho de ese país.
"Pienso que no pudo aprovechar el momento, que el presidente Clinton lo dejó pasar. Este hombre, que ha sido electo dos veces presidente de esa gran nación, ha sido muy exitoso en la política doméstica norteamericana, pero no lo ha sido en su política exterior, y repito, no supo a aprovechar el momento. Él quería convertirse en un gran presidente de los Estados Unidos. Bueno, ojalá lo consiga.
"Tengo muchas esperanzas en que con el nuevo Presidente de Rusia y el próximo mandatario de los Estados Unidos se logren muchas cosas.
"Otra de mis preocupaciones es que la pobreza en el mundo se ha extendido y no habrá un futuro seguro si los pobres siguen creciendo, porque la desigualdad social socavará la legitimidad del sistema capitalista con el tiempo, de la misma manera que la falta de libertad se comió al comunismo por dentro".
El futuro
¿Y el futuro? ¿Cómo percibe las relaciones internacionales en el mundo globalizado, que pasará con el G-7 (las naciones industriales más ricas del mundo)? ¿Pasará Rusia a ser parte de ese exclusivo club y se convertirá en el G-8?
Qué va, no hubo respuestas para eso. Gorbachov está obsesionado con su antinorteamericanismo. ¿O anticlintonismo?
"Por una parte, es un hecho cierto que hoy en día queda una sola superpotencia, los Estados Unidos, que se han quedado solos en la cumbre del poder y, como ha dicho un profesor, han hecho muchas cosas estúpidas.
"Esas cosas son las mismas que los norteamericanos pensantes están cuestionando, por la falta de responsabilidad de sus gobernantes. Al Presidente (Clinton) le ha faltado liderazgo para unificar al mundo, el que aparece algo así como la Alemania anterior, dividido en zonas de pensamiento y diferentes niveles de riqueza.
"El esfuerzo por acabar con las diferencias no se ha hecho, y, a mi juicio, le corresponde hacerlo a la superpotencia.
"Recientemente asistí a un encuentro con varios líderes europeos y norteamericanos, cuyo tema central de discusión era repensar el papel de los Estados Unidos frente al mundo. Fue convocada por Henry Kissinger y asistieron personalidades como Collin Powel (exjefe del Estado Mayor norteamericano) y Newt Gingricht (expresidente de la Cámara Baja de los Estados Unidos).
"En esa reunión hubo coincidencia en los puntos de vista de que el papel de esa nación debe cambiar.
"Estados Unidos debe ser socio justo de otros países dentro de una relación equitativa. Necesita escuchar a sus aliados, tender más lazos de cooperación. Si eso hace, yo le doy la bienvenida."
Fuerza interior
Gorbachov tiene 69 años, pero le sobra vitalidad. Sin corbata, con camisa a cuadros de manga larga, distentido después de una pequeña siesta, sabiendo a su hija Irina sudando toxinas en el trópico húmedo y a su nieta Anastasia en la piscina de la EARTH, el hombre era un mar de tranquilidad y sosiego.
Por eso había que preguntarle de dónde sacó esa fuerza para tirar dogmas, sacudir el mundo y hacer que sus compatriotas se acostumbraran a pensar diferente.
"Nuestra sociedad, la Unión Soviética, llegó a entender que era necesario un proceso de transformación, de reformas, que es lo que se ha llamado perestroika. La hora de la democracia había llegado, la idea del pluralismo ideológico estaba allí y los ciudadanos se dieron cuenta que tenían el derecho a escoger su forma de gobierno.
"No fue una imposición; se habló con mucha gente, se llevó el mensaje a los pueblos, a villas y fábricas.
"Pero para que se entienda, debe recordarse algo de la historia de mi país. Se trata del pueblo mejor educado del mundo, que entiende rápido los procesos de la mente. Pensé que se merecía algo mejor.
"En cuanto al sistema comunista, la Unión Soviética inició un cambio en la década de 1980. Las condiciones históricas hicieron posible que se pudiera hablar con libertad, predicar la transparencia en la información (glasnost) y a realizar la reestructuración.
"Y al alcanzar libertad propia, no se la podía negar a otros países de Europa Oriental. Fue un proceso complicado, pero quiero dejar constancia de que nada de lo que ocurrió fue por imposición. Al hacer el balance, digo que el proceso resultó con pérdidas y ganancias, pero ese es siempre el dilema".
Lejos del comunismo
El hombre que se alimentó con leche roja, que sustituyó toda creencia religiosa por la fe en el materialismo histórico, que fue máximo líder del Partido Comunista y presidente de un país comunista, ¿sigue creyendo en la doctrina comunista? La respuesta fue "no".
"En Rusia ocurrieron muchos episodios negativos que me han hecho recapacitar. Por ejemplo, Boris Yeltsin creó un régimen que se asemejó a una monarquía absoluta, donde la corrupción y el crimen campeaban y se abandonó la educación de las personas, se aumentó el desempleo y la gente padeció hambre.
"Sin embargo, yo no he dejado la política. Mucha gente pensó que después que me propuse para presidente de la República (en 1996, cuando solo el 1,5 por ciento del electorado votó por él) iba a dejar la política.
Pero he seguido trabajando a través de la Fundación Gorbachov, y ahora, en los últimos años, estoy dedicando tiempo y esfuerzo a la creación y fortalecimiento del Partido Socialdemócrata en Rusia.
"Hace pocos meses tuvo su congreso y yo he aportado mi experiencia en todo lo que he podido. Pero que quede claro, no tengo intenciones de competir en elecciones como diputado o como presidente".