MANILA (AFP) - Tras años de aplazamientos, la justicia filipina sentenció por fin este miércoles al ex presidente filipino Joseph Estrada a cadena perpetua por corrupción.
Quien fuera estrella del cine, cumplirá ahora con 70 años arresto domiciliario hasta nueva orden, según el tribunal de Manila que lo juzgó y que ordenó igualmente la restitución al Estado filipino de unos 87 millones de dólares (63 millones de euros) de haberes en sus cuentas bloqueadas.
Tras anunciarse el veredicto, Estrada se hundió en su asiento e inmediatamente denunció una "farsa" de juicio. "Este tribunal especial fue concebido para condenarme (...) como todos esperábamos, es lo que ha ocurrido", dijo. Su abogado, Rufus Rodríguez, indicó que recurrirá la sentencia: "Peleará y será absuelto por el Tribunal Supremo".
Cientos de seguidores del ex mandatario, que lo llaman cariñosamente 'Erap', se reunieron a las puertas del tribunal. La decisión fuera también fue contestada. "El veredicto va contra la voluntad de los pobres. Estrada es mi presidente, es el presidente del pueblo. ¡Que lo liberen!", declaró Loreta Barrias, vendedora ambulante en Bacolod (centro) que viajó hasta la capital por solidaridad.
Manila fue puesta desde el martes en alerta. Unos 6.000 agentes estaban movilizadas ante el temor de que masas populares se manifestaran contra la condena a su idolatrado Estrada.
Por su parte, la presidencia, por boca de su portavoz Ignacio Bunye, hizo saber que respetaba la decisión de la justicia. "Nos sometemos a la decisión del Sandiganbayan (tribunal anticorrupción). Esperamos y rezamos para que triunfe la ley", dijo.
Joseph Estrada estaba acusado de haber amasado más de 4.000 millones de pesos (80 millones de dólares, 58 millones de euros) durante los 30 meses de su presidencia, hasta el año 2001. Tras fracasar un trámite de destitución por corrupción, fue depuesto por un movimiento apoyado por el Ejército. Le sustituyó la vicepresidenta Gloria Arroyo. Miles de personas pidieron su vuelta al poder en las calles y Arroyo mandó a las tropas reprimir las manifestaciones. Cuatro personas murieron.
Desde hace varios meses, la actual jefa del Estado se ha enfrentado a un importante movimiento de oposición al que no era ajeno Estrada, según los observadores. Los avatares judiciales de Estrada, desde hace cinco años, no impedían que siguiera siendo muy influyente.
El ex presidente nunca dejó escapar la ocasión de presentarse como árbitro político con acentos populistas. "Mi libertad personal ya no tiene importancia", declaró en un mensaje difundido el lunes por una radio de Manila. "Sea cual sea el veredicto, estoy preparado porque he sido absuelto por el pueblo", dijo.
Intérprete en más de 100 películas, Estrada fue elegido en 1998 con la mayoría más amplia de un presidente en la historia del país.
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