
José Pepe Mujica, de 89 años, enfrenta la fase terminal de un cáncer de esófago. Se mantiene en su chacra en Rincón del Cerro, Uruguay, donde recibe cuidados paliativos para sobrellevar el dolor y conservar calidad de vida en este tramo final. Así lo informó su esposa, Lucía Topolansky, exvicepresidenta de ese país.
Desde enero, Mujica había dado a conocer que el tumor se extendió a otros órganos. Explicó que, debido a su edad y enfermedades crónicas previas, no era posible someterse a cirugías ni tratamientos agresivos.
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En esa ocasión, expresó que “el guerrero tiene derecho a su descanso” y aseguró que permanecería en su chacra hasta el final.
Durante las elecciones departamentales y municipales del domingo, Mujica no votó por primera vez desde 1985, año en que recuperó la libertad tras pasar más de una década encarcelado por su participación en el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros.
Su ausencia marcó un hecho simbólico y fue atribuida a la fragilidad de su estado físico. Según indicó Topolansky, el traslado en automóvil era demasiado exigente para él, y una médica le recomendó permanecer en casa. Su asistencia a las urnas dependía de cómo se sintiera ese día.
En los comicios de 2024, Mujica ya había mostrado signos de deterioro. En la primera ronda acudió en silla de ruedas y en la segunda utilizó bastón. Esta vez, su condición no le permitió salir de casa.
El presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, confirmó el deterioro de salud tras visitarlo el viernes antes de las elecciones.
Aseguró que el exmandatario se encuentra en un estado muy delicado y sin capacidad de movimiento, por lo que tanto su entorno como las autoridades buscan evitarle cualquier esfuerzo innecesario.
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Orsi, quien ha sido identificado como heredero político de Mujica dentro del Frente Amplio y el Movimiento de Participación Popular, pidió que se respete su privacidad en este momento íntimo.
Señaló que, incluso en esta etapa, Mujica continúa siendo un referente de pensamiento para su fuerza política.
En diciembre pasado, Mujica fue sometido a un procedimiento médico para facilitar su alimentación e hidratación. Desde entonces, su presencia pública disminuyó casi por completo.
En la entrevista de enero, expresó su voluntad de permanecer en su propiedad hasta el final y solicitó que lo enterraran junto a su perra Manuela, bajo una sequoia plantada allí.
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Mujica gobernó Uruguay entre 2010 y 2015. Se destacó por su estilo de vida austero, su rechazo al consumismo y su lenguaje directo. Rechazó mudarse a la residencia presidencial y donó su salario a organizaciones sociales.
Condujo un viejo Volkswagen Fusca azul, símbolo que alimentó su imagen de “el presidente más pobre del mundo”, una etiqueta mediática que nunca aceptó, aunque reconocía que lo superó como figura pública.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
