DES MOINES, EEUU (AFP) Las principales ciudades de Iowa estaban este sábado bajo agua tras el desborde de ríos que forzaron a miles de familias a abandonar sus hogares, agravando la crisis meteorológica desatada semanas atrás en este estado norteamericano por el paso de un tornado.
Gran parte de la capital de este estado del centro de Estados Unidos, Des Moines, de 200.000 habitantes, se inundó después de la rotura de un dique en la mañana del sábado, y las autoridades temían que una pronosticada tormenta elevara aún más el nivel de las aguas.
Las enlodadas aguas del río Des Moines cubrían varios puentes y fluían por calles al norte del Capitolio estatal, afectando a un barrio de 200 hogares y 40 negocios y obligando a la población a evacuar.
"Todavía hay mucha agua en el río. La situación aún sigue siendo grave", dijo a la AFP Rick Kozin, vocero del centro de operaciones de emergencia del condado Polk.
En la Universidad de Iowa, en Iowa City, donde las inundaciones amenazan los dormitorios, los edificios de las facultades, la biblioteca y el museo de Bellas Artes, las clases fueron canceladas hasta el 22 de junio.
"Esta ha sido una semana muy agotadora para nuestro estado", dijo el gobernador de Iowa, Chet Culver, en una declaración. "Responder a una crisis como esta supone la cooperación de todos, desde el gobierno federal a las comunidades locales".
Al menos 2.500 voluntarios se registraron para ayudar a contener las aguas con bolsas de arena.
Al menos 16 personas han muerto en Iowa y otras miles resultaron damnificadas desde el inicio de los desastres meteorológicos el 25 de mayo, cuando pasó por el estado un tornado seguido de lluvias torrenciales.
Una de las víctimas es una mujer hallada muerta en el sótano inundado de su casa en Cedar Rapids, segunda ciudad del estado, donde las aguas alcanzaron un nivel récord y cubren decenas de calles.
Graves inundaciones en Iowa, así como en partes de otros estados del centro del país, como Dakota del Sur, Minnesota, Wisconsin, Nebraska, Illinois, Indiana, Kansas, Oklahoma y Arkansas, dejaron 20 muertos en tres semanas y dañaron un importante porcentaje de cultivos en una zona conocida como el "cinturón del maíz".
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