Se acusó a Isaac Owusu, de Morrisville, de haber mandado a dos adolescentes a que se filmaran o fotografiaran durante actos sexuales y luego le mandaran los resultados.
En general, sexting se refiere al envío de imágenes obscenas de uno mismo, pero en Vermont también se aplica a las personas que están en posesión de imágenes de menores que han sido recibidas a través de ese práctica.
Owusu fue sentenciado a hasta dos años, pero sólo pasará tiempo en prisión si viola las condiciones de su libertad condicional. La defensa llegó a un acuerdo por el cual el joven se declaró culpable de dos cargos: cometer un acto prohibido y comportamiento lascivo.
Inicialmente, se le había acusado de agresión sexual pero estos cargos se retiraron.
La fiscalía ofreció el acuerdo porque la legislatura del estado pasó una ley que despenaliza la práctica del sexting, cargo que al final fue retirado.
A principios del año, Vermont aprobó una nueva ley por la cual los menores acusados por primera vez de sexting pueden ser procesados en una corte juvenil y enviados a un programa especial de orientación, en lugar de ser enjuiciados como adultos o registrados en una lista de agresores sexuales.
Los legisladores dijeron que no querían que adolescentes terminaran en la cárcel como agresores sexuales, o siendo etiquetados como tales, por cometer una estupidez.
Owusu alegó que las niñas participaron en el incidente de diciembre de manera voluntaria.
Su abogado, Leroy Yoder, no devolvió las llamadas que se le hicieron.