Washington. El presidente de Estados Unidos, Bill Clinton anunció que intensificaría los esfuerzos para expulsar al presidente de Irak, Sadam Husein, del poder, tras advertir que esta será su "última oportunidad" y que atacaría Bagdad sin previo aviso si Irak vuelve a desacatar a la ONU.
El llamamiento del Presidente, el domingo por la noche, a formar un "nuevo gobierno" en Bagdad es la declaración más enfática del deseo norteamericano de ver a Sadam derrocado, y está respaldada por una enmienda aprobada por el Congreso el mes pasado que destina casi $100 millones para sustituirlo.
No obstante, el secretario de Estado adjunto para los Asuntos de Oriente Medio, Martin Indyk, poco después aclaró que Estados Unidos quiere en un primer tiempo ayudar a la oposición iraquí a organizarse, y desea evitar un "proceso prematuro" que tendría como resultado una brutal represión por parte de Bagdad.
"No queremos comprometernos en un proceso prematuro que podría tener como resultado la muerte de muchas personas y no ser eficaz. Lo hemos experimentado antes. No queremos reiterarlo", manifestó ante los periodistas.
El funcionario se refería a la ayuda otorgada por Estados Unidos, por medio de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), a movimientos de opositores kurdos en el norte de Irak, que Husein aplastó en 1996.
Las advertencias de Washington se dieron en momentos que regresaron a Irak 150 empleados de la ONU que habían sido evacuados hacia Jordania, ante la inminencia del ataque aéreo norteamericano.
En la mira
"Sadam Husein sigue siendo un impedimento para el bienestar de su pueblo y una amenaza para la paz de su región y la seguridad del mundo", manifestó Clinton al anunciar que Irak evitó el domingo un ataque militar al acordar, incondicionalmente, permitir que se reanuden las inspecciones de armas de la ONU.
"A largo plazo, la mejor vía para superar esa amenaza es por medio de un gobierno en Bagdad, un nuevo gobierno, que esté comprometido a representar y respetar a su pueblo, no que lo reprima; que esté comprometido con la paz en la región", añadió.
Por su parte, el secretario de Defensa, William Cohen, expresó que "todo el mundo entiende que es la última ronda en lo que concierne a Sadam", y que Washington está dispuesto a atacar sin advertencia previa si Bagdad no cumple su promesa de cooperar con los inspectores de armas de la ONU.
En una señal de relajamiento de las tensiones, Clinton tiene la intención de viajar a Corea del Sur y Japón esta semana para cumplir con la parte final de la gira asiática que tuvo que dejar de lado el fin de semana a causa de la tensión con Bagdad.
El portavoz de la Casa Blanca, Joe Lockhart, manifestó que Estados Unidos tenía listas fuerzas militares capaces de castigar a Irak rápidamente en caso de no cumplir su compromiso de cooperar y asistir a los inspectores de la ONU.