Estados Unidos instó ayer a todos los estadounidenses que se encuentran en Irak a que salgan del país inmediatamente, y aludió a la posibilidad de que ataquen las fuerzas norteamericanas.
Un comunicado del Departamento de Estado difundido ayer indica que, "debido a las tensiones (derivadas de la inspección de armas por parte de la ONU), se solicita urgentemente a todos los ciudadanos a evitar viajar a Irak y a los que ya se encuentran ahí, a que lo abandonen tan pronto como sea posible".
La advertencia, empero, contrasta con las manifestaciones del jefe de la ONU, Kofi Annan, quien externó ayer optimismo por las negociaciones en Bagdad (nota aparte).
En otro orden de cosas, el presidente Bill Clinton se reunió ayer, por varias horas, en la Casa Blanca con su Consejo de Seguridad Nacional, con el que estudia los pormenores de las conversaciones que están teniendo lugar en Irak.
El portavoz de la Casa Blanca, Barry Toiv, quien informó de esta reunión, declinó sin embargo dar más detalles al respecto.
A la reunión de ayer en la Casa Blanca, además del Consejero de Seguridad Nacional, Samuel Berger, asistió la secretaria de Estado, Madeleine Albright, el jefe del Pentágono, William Cohen y el embajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Bill Richardson.
La Casa Blanca ha aprobado ya un plan, denominado "Trueno del Desierto", que sería puesto en marcha en el supuesto de que las conversaciones en Irak fracasen.
Advertencia de EE. UU.
En la advertencia a sus ciudadanos el Departamento de Estado recordó que debido a la negativa iraquí de permitir la irrestricta inspección de todos los lugares en los que se podrían almacenar armas de destrucción masiva, Estados Unidos ha enviado fuerzas militares a la región.
Si bien recordó que "todavía no se han agotado las opciones diplomáticas", afirmó que el Gobierno iraquí continúa haciendo declaraciones "provocativas" en el sentido de que no está dispuesto a cumplir con las resoluciones de la ONU.
El Departamento de Estado reiteró que las condiciones dentro de Irak son "muy peligrosas" y que la posibilidad de que Estados Unidos pueda proteger consularmente a los ciudadanos estadounidenses en este país son "limitadas".
El comunicado del Departamento de Estado, que reitera la necesidad de abandonar Irak, se produce unas horas después de que se hiciera público otro similar recomendando a los estadounidenses que no viajen ni a Arabia Saudí ni a Kuwait.
En opinión de los expertos, este tipo de avisos del Departamento de Estado constituyen un signo inequívoco de la intención del Gobierno de Estados Unidos de llevar a cabo un ataque aéreo contra Irak de manera más o menos inmediata, si los últimos intentos del jefe de la ONU, Annan, fallan.
Poder débil, pero...
AFP. Washington
El ejército iraquí es una sombra de la fuerza del millón de hombres que tenía en agosto de 1990 cuando invadió Kuwait: su fuerza aérea está en ruinas, sus armas están viejas y decrépitas, sus números en baja.
"Pero no lo escribas tan rápido", aconsejaron funcionarios militares superiores.
"Logramos un éxito sorprendente en el 91. Creo que sería un error suponer que esta vez (el triunfo) será automático", dijo recientemente un alto funcionario del Pentágono.
Han corrido ríos de tinta sobre las lecciones que el Pentágono aprendió desde la Guerra del Golfo en 1991, pero el presidente Sadam Husein también ha estudiado, dicen los oficiales militares norteamericanos.
Sin poder mantener el enorme ejército que encontró la derrota en las arenas de Kuwait, Husein remendó las estructuras de comando y volvió a dar forma a los militares en una fuerza más aerodinámica, de 387.500 miembros.
La Guardia Republicana, fuerza de elite, que escapó de la peor destrucción de la operación "Tormenta del Desierto", sobrevivió para formar el núcleo del nuevo ejército iraquí, señalan los expertos.
Más que una fuerza creada para proyectar poder fuera de fronteras, los militares iraquíes se organizan ahora alrededor de Bagdad para proteger al régimen, moverse con rapidez para acabar con desórdenes internos y dispersarse en caso de ataques aéreos norteamericanos, manifestaron.
"Husein ha mejorado significativamente sus fuerzas armadas, particularmente en términos de desarrollo profesional de las fuerzas de elite como la Guardia Republicana", dijo el funcionario de defensa.
"Sospecharía que la operación `Tormenta del Desierto' fue una experiencia de aprendizaje para él. Ciertamente se ha vuelto más efectivo en sus tácticas de dispersión y sus técnicas, y en su habilidad para que sus fuerzas, particularmente sus fuerzas especiales, se dispersen", agregó.