Panamá. Como parte de la etapa final de la larga presencia militar estadounidense, Panamá recibió ayer dos grandes instalaciones en el litoral Pacífico del canal, incluyendo la base aérea Howard, usada en los últimos años en la lucha antidrogas.
También el Fuerte Kobbe, vecino de Howard y la zona residencial de Farfán, en cumplimiento de los tratados Torrijos-Carter, que establecen el traspaso del canal a fin de año.
Fue el primer acto de transferencia en que participó la presidenta Mireya Moscoso, quien recibió dos llaves blancas del embajador estadounidense Simón Ferro, que simbolizaron el cambio de mando en esas instalaciones.
"Este significativo evento representa un eslabón más de la cadena de acontecimientos que garantizan nuestra independencia y soberanía total", dijo Moscoso durante el acto cerca de la pista Howard.
El momento emotivo fue al final cuando dos policías izaron la bandera panameña en una enorme asta de aluminio.
"Una sola bandera; un solo territorio", gritó solitario Juan Antonio Samudio, de 68 años, quien suele acudir a estos actos con sombrero "Panamá" y portando una bandera panameña. "De que se van se van (los militares)", señaló.
Tono nacionalista
El discurso de Moscoso tuvo su tono nacionalista, pero al mismo tiempo recalcó que la salida de las bases militares abre una nueva etapa en las relaciones con Washington.
Este traspaso plantea nuevamente el reto que tienen los panameños de transformar estos bienes en polos de desarrollo y mitigar en parte la salida de capitales por el retiro de las fuerzas.
"Estamos ante una valiosa y única oportunidad para forjar ese desarrollo económico que tanto espera este pueblo",, manifestó Moscoso.
Howard, cuya construcción se remonta a 1928, cuenta con un área de 2.139 hectáreas, de las cuales más de la mitad son zonas urbanizadas con cientos de pequeños edificios valorados en $315 millones.
Cuenta, además, con una gran base aérea.