Los equipos de rescate continuaban ayer retirando cadáveres entre un hedor insoportable de la montaña de basura que el lunes sepultó una villa miseria en la periferia de Manila, mientras las autoridades calculaban que el balance de este desastre excederá los 100 muertos.
Al final de la tarde, 85 cadáveres, que en su mayoría eran irreconocibles, fueron hallados en el magma monstruoso de barro y piedras que sepultó el lunes por la mañana un precario levantado al pie mismo del vertedero a cielo abierto del distrito de Payatas, en Quezon City.
Decenas de personas siguen dadas por desaparecidas y las autoridades ignoran con exactitud cuánta gente vivía en este asentamiento. Se avanzó la cifra de 150 personas, que podrían hallarse todavía enterradas.
"A las 5 p. m. locales el balance de víctimas se eleva a 85 muertos", cuando era de 71 al final de la mañana, declaró Kit Villaranda, responsable de los equipos de rescate de la Cruz Roja filipina.
Los últimos 14 cuerpos hallados por los equipos de rescate eran irreconocibles. "Pensamos que todavía puede haber supervivientes, pero las esperanzas disminuyen a medida que pasan las horas", declaró.
"La mayor parte de los cuerpos están desfigurados, ni siquiera los padres pueden identificar a sus muertos", añadió.
Centenares de socorristas, voluntarios y habitantes cavaban frenéticamente con ayuda de palas y palancas, pero también con las manos desnudas.
Las autoridades instaron a los cientos de personas que todavía moran en el lugar a que lo abandonen. Los trabajos de búsqueda de víctimas deberán proseguir durante al menos dos días más.
Las posibilidades de encontrar supervivientes se reducen porque los equipos de rescate deben ser muy prudentes al moverse por una superficie blanda y particularmente inestable, debido a las recientes lluvias.
Cerca de 800 familias fueron evacuadas, pero muchos residentes se niegan a abandonar sus viviendas a pesar de las advertencias de las autoridades que declararon el lugar "zona peligrosa".