Los atentados con bomba ayer contra sedes diplomáticas de España y Colombia en Caracas agudizaron una crisis ya agravada en la última semana por la detención del líder empresarial venezolano Carlos Fernández, choques entre policías y roces verbales entre el gobierno del presidente Hugo Chávez y otras naciones.
Las explosiones dejaron cuatro heridos leves, entre ellos una mujer de 39 años y su hija de cuatro años que vivían en un edificio al frente del consulado colombiano, ubicado en el barrio Chacaíto (este de Caracas), a dos km de la embajada de España. Los otros dos son los vigilantes de ambas sedes diplomáticas.
El alcalde local, Leopoldo López, opositor al gobierno, dijo que en el lugar se hallaron panfletos de una inédita Fuerza Bolivariana de Liberación, Coordinadora Simón Bolívar, que supuestamente respalda al gobierno de Chávez.
Pero el gobierno repudió los “atentados terroristas” y prometió que serán investigados.
Censura categórica
Caracas “censura categóricamente y rechaza contundentemente estos actos” y ordenó “las averiguaciones pertinentes hasta que se determine con plena certeza el origen de los hechos”, dijo el ministro del Interior, Lucas Rincón.
El vicepresidente, José Vicente Rangel, descartó una relación entre los atentados y la guerrilla colombiana, como sugirió Bogotá, porque “no hemos encontrado indicios de conexión entre atentados (anteriores) en territorio venezolano” y esos grupos.
Rangel dijo que los explosivos “fueron plásticos” y advirtió que hay “sectores que piensan en transitar la ruta del terrorismo”.
“Lo que faltó fue que dejaran la foto del Presidente con un autógrafo” en el lugar de los hechos, agregó al rechazar que se involucre al Gobierno con los atentados.
Aunque los embajadores de Colombia y España en Caracas descartaron que las explosiones afectaran las relaciones entre sus países, la prensa caraqueña y opositores insistieron en vincular los atentados con la situación interna.
Estados Unidos, por su parte, condenó los atentados e hizo notar que se produjeron luego de la retórica incendiaria con la cual el presidente Hugo Chávez criticó a la comunidad internacional.
“Ese tipo de lenguaje del presidente Chávez, la retórica confrontativa, es injustificable, innecesaria y de ninguna ayuda”, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer. “La retórica incendiaria del presidente Chávez no ayuda al avance del diálogo necesario para mantener la paz en Venezuela”, agregó.
“Una mente capaz de cometer estos actos no es movilizada por lo que diga o no diga el presidente”, respondió el vicecanciller, Arévalo Méndez Romero