
Juba, Sudán. AFP Los sudaneses del sur votaron masivamente ayer en el primer día de un histórico referendo, esperado desde hace más de 50 años, que debería llevar a la partición del país más grande de África, entre el Norte, árabe-musulmán, y el Sur, afro-cristiano.
Varios actos de violencia, no obstante, ensombrecieron el ambiente festivo del primero de varios días de la consulta popular.
Al menos ocho personas murieron en choques entre tribus rivales en el disputado enclave de Abyei, situado en la frontera entre el Norte y el Sur del país. También hubo peleas entre rebeldes y soldados del sur en una región petrolífera, pero las autoridades no revelaron información sobre eventuales víctimas.
En Juba, la capital de Sudán del Sur, la participación fue abundante pues se formaron largas filas frente a los colegios electorales.
“Es el momento histórico que los sudistas sudaneses esperaban”, declaró el presidente de esta región semiautónoma, Salva Kiir.
Al menos cuatro millones de residentes en el Sur están convocados a las urnas para decidir entre seguir manteniendo la unidad o separarse, lo que cuestionará las fronteras heredadas de la colonización occidental en África. La votación durará hasta el 15 de enero.
“Es el comienzo de un nuevo capítulo en la historia de Sudán. Es la culminación de negociaciones difíciles; muchos obstáculos debieron ser vencidos”, sostuvo el senador estadounidense John Kerry, observador del referéndum.
Esta consulta es el punto clave del acuerdo de paz global que puso fin en el 2005 a más de dos décadas de guerra civil entre el Norte, árabo-musulmán, y el Sur, afro-cristiano. “Si el Sur se independiza, habrá mucho por hacer”, dijo el emisario estadounidense Scott Gration, también presente en la apertura de los colegios electorales en Juba.
En la víspera del referendo, Salva Kiir abogó por una coexistencia pacífica entre el Norte y el Sur, después de que disturbios en las regiones limítrofes alteraran los preparativos de la votación.