Pekín. AFP y Reuters. Los disturbios que estallaron el domingo en Urumqi, capital de la región china de Xinjiang (noroeste) dejaron al menos 129 muertos y 816 heridos, informó este lunes la agencia oficial Nueva China, cuando los balances de la víspera anunciaban tres muertos.
Esta es una zona de mayoría musulmana.
Residentes de esa zona quemaron vehículos y bloquearon el tráfico durante los disturbios.
Los manifestantes atacaron a transeúntes, incendiaron vehículos, y volcaron una barrera seguridad en algunos caminos en la ciudad.
n visitante en Urumqi, testigo de los hechos, contó a las agencias de noticias que los manifestantes eran uigur, grupo musulmán con una lengua y cultura cercanas a los pueblos turcos del centro de Asia.
Muchos uigur resienten la creciente presencia de la dinastía Han china en su tierra natal y los controles culturales y religiosos impuestos por el gobernante Partido Comunista.
Ataque. Dilxat Raxit, vocero del Congreso Mundial Uigur, con sede en Alemania, dijo que las fuentes informaban de casi 100 personas detenidas.
El director de la asociación japonesa de uigures, Ilham Mahmut, añadió que los manifestantes se estaban reagrupando para continuar la protesta.
Mahmut explicó que la tensión se produjo por una reciente disputa violenta en una fábrica de juguetes entre chinos y uigures.
Esos grupos están divididos por un rumor según el cual miembros de la minoría uigur habían abusado de una mujer china.
Este tipo de violencia es rara en esta región en donde la seguridad es muy estricta.
Pekín enfrenta en Xinjiang una rebelión atribuida a la minoría uigur musulmana y turcohablante.
La región cuenta con 8,3 millones de habitantes uigures, de los cuales algunos grupos denuncian la represión política y religiosa que lleva a cabo China con la excusa de luchar contra el terrorismo.
De hecho, hace un mes, China había anunciado que había desmantelado siete células terroristas desde que comenzó el año en toda esta región.
Sobre esta información, la disidente uigur en el exilio Rbiya Kadir había invitado a la comunidad internacional a manifestar públicamente su “escepticismo”.