Seattle (Estados Unidos). Los ministros de Comercio de todo el mundo se esforzaban la noche del viernes por superar los desacuerdos y lograr convenios que permitan emprender una nueva ronda de conversaciones sobre el libre comercio, en las horas finales de la cumbre de la Organización Mundial de Comercio.
Los ministros de 135 países miembros de la OMC trataban de resolver profundas divisiones en temas que van desde la eliminación de subvenciones a la agricultura y la imposición de normas laborales mínimas en los países en desarrollo, hasta la revisión de leyes de sanciones comerciales.
Pero las conversaciones podrían asestar un revés a la agenda del presidente Bill Clinton.
El último borrador de la declaración final de la OMC, todavía anoche sujeta a intenso debate, se oponía a una propuesta que impulsa Estados Unidos para establecer un grupo de trabajo de la OMC para el tema laboral y solicita una revisión de las leyes de sanciones comerciales, pese a las objeciones de Washington.
Funcionarios estadounidenses se afanaron para tratar de modificar el documento y evitar la fuerte reacción de poderosos sindicatos laborales de Estados Unidos, grupos industriales y sus aliados en el Congreso, que observan el grupo de trabajo sobre el tema laboral y la preservación de leyes antidumping como algo de alta prioridad.
En aprietos
Pero diplomáticos dijeron que Estados Unidos se enfrenta con serias dificultades para tratar de alcanzar sus propias metas en la negociación, sin obstaculizar el lanzamiento de una nueva ronda del comercio global.
"Es Estados Unidos contra el resto del mundo", manifestó un funcionario japonés.
El jefe negociador de la Unión Europea, el comisario de comercio Pascal Lamy, precisó que persistían grandes brechas entre las 15 naciones de la UE y Estados Unidos, la mayor potencia comercial del mundo, que deben superarse si es que se desea lanzar la nueva ronda de negociaciones globales.
En Washington, el presidentre Clinton dijo que estimaba que se había logrado algún progreso para el lanzamiento de la ronda de negociaciones comerciales, tras comunicarse telefónicamente con el primer ministro japonés, Keizo Obuchi.
La Casa Blanca dijo que conversó con otros líderes.