
Tegucigalpa. Reuters. El Gobierno interino en Honduras dijo ayer que podría retomar el fin de semana las negociaciones con representantes del derrocado presidente Manuel Zelaya en Costa Rica, en busca de una solución a la crisis política desatada tras el golpe de Estado.
Las conversaciones en San José comenzaron la semana pasada sin signos de progreso, con Zelaya insistiendo en retornar al poder como gobernante legítimo y el mandatario interino, Roberto Micheletti, amenazando con encarcelarlo por traición a la patria, abuso de poder y corrupción.
“Extraoficialmente hemos sido informados que el sábado seremos convocados a Costa Rica por el presidente Óscar Arias para continuar las conversaciones”, explicó Micheletti a periodistas.
Un funcionario costarricense dijo posteriormente que aún no hay nada oficial sobre la convocatoria, pero no la descartó. “La versión que hay en el ambiente parece no estar muy perdida”, dijo.
No obstante, otro portavoz expresó que “el Presidente (Arias) tiene pensado convocar las partes en un plazo de ocho días”, pero no precisó la fecha. Dijo no saber si es para convocarlos inmediatamente o para hacerlo días después.
Los contactos para hallar una salida a la crisis están siendo auspiciados por el presidente costarricense y premio Nobel de la Paz, Óscar Arias, quien ha advertido que lograr resultados requerirá tiempo y paciencia.
En una muestra de autoridad, Micheletti nombró y posesionó ayer como canciller a Carlos López Contreras, líder de su delegación en el diálogo, después de que el anterior renunció por una serie de traspiés diplomáticos, como haber llamado “negrito” al presidente de EE. UU., Barack Obama.
Zelaya, quien cuenta con el respaldo de la comunidad internacional, se mantiene firme en su decisión de retomar el poder en el país centroamericano.
Micheletti planteó el domingo salidas a la crisis, como la posibilidad de adelantar las elecciones de noviembre y conceder una amnistía a Zelaya si regresa al país y se somete a la justicia.
El Gobierno de facto asegura que entregará el poder en enero al ganador de los comicios previstos para noviembre, aunque la fecha podría adelantarse si hubiera acuerdo entre los principales partidos y la autoridad electoral.
El depuesto mandatario hondureño, quien está en Nicaragua, abogó en los últimos días por la restitución en su cargo y señaló que la salida del Gobierno interino “es lo más honroso para las democracias de América Latina”.
En Egipto, funcionarios de alto nivel de 118 países propusieron a los mandatarios del Movimiento de Países No Alineados condenar “enérgicamente” el golpe de Estado, reafirmando el llamado a no reconocer a ningún otro Gobierno que el de Zelaya.
Mientras, Honduras intentaba regresar a la normalidad, con las marchas a favor y en contra del derrocado mandatario cada vez menos frecuentes y menos concurridas, después de días de agitadas protestas en las que murió un seguidor de Zelaya.
El Gobierno interino levantó el domingo el toque de queda que regía desde el día del golpe.