Buscan, olfatean, escarban días y noches entre los escombros de las Torres Gemelas del Centro Mundial de Comercio. Pero al no hallar más que cadáveres los perros rescatistas, como los seres humanos, se desmoralizan.
Unos cincuenta perros, la mayoría pastores alemanes, han sido movilizados desde hace más de dos semanas para intentar detectar sobrevivientes bajo los enormes escombros de metal y cemento.
Todo parece haber sido en vano: solo cinco heridos fueron rescatados durante las primeras horas del drama, mientras más de 6.300 personas fueron reportadas como desaparecidas.
El miércoles en la mañana Billy , un pastor de tres años y medio, hizo una pausa entre dos misiones. "No ha encontrado nada (...) Hemos tenido solo dos días de descanso desde el 11 de septiembre (...) Es un poco duro para él", aseguró Gary Freitag, un guía de la unidad canina de la policía de Nueva York.
"Estos perros quieren encontrar personas vivas, es para eso que están entrenados. Billy no encuentra los cadáveres: no conoce el olor. Él no es recompensado con la comida, su recompensa es jugar".
En el transcurso de estos días, los guías han tenido que inventar pequeñas estrategias para subir la moral de estos animales. "Vamos a un edificio vacío, escondemos un policía en un armario para que lo encuentre el perro", sonríe Freitag confesando la forma como el animal "se contenta. Es bueno para su moral".
Un dispensario fue instalado a orillas del río Hudson para brindarles cuidado a los perros. Pero allí pueden atenderles los cortes y heridas en las patas, pero los veterinarios no pueden hacer nada contra la depresión.
"Cuando no encuentran personas vivas, es difícil motivarlos", explicó Douglas Wyler, uno de los veterinarios . "A los perros no les gusta encontrar cadáveres. Ellos los van a encontrar, pero no se sentirán recompensados. Se van a deprimir".
"Estos perros son muy buenos, son profesionales. Pero como todos los profesionales pueden ser víctimas de la depresión", concluyó.