
Bagdad/Washington. AFP y AP. El Ejército estadounidense se enfrenta a una lluvia de acusaciones por atrocidades cometidas en Iraq, luego de la revelación de la masacre de civiles atribuida a los marines en Haditha en noviembre y la difusión de las imágenes de otra matanza de civiles en marzo en Ishaqi.
En Haditha (oeste), Ishaqi (norte) o Hamandiya, al oeste de Bagdad, los soldados estadounidenses están acusados de haber asesinado a sangre fría a varias decenas de civiles, entre los que había mujeres y niños.
Las investigaciones están en curso, y los hechos no están aún esclarecidos, pero los relatos se parecen y los datos que ya se han hecho públicos han preocupado hasta al presidente estadounidense George W. Bush.
El gobierno iraquí por su parte ha condenado firmemente el "crimen atroz" cometido en Haditha.
Desde Singapur, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, defendió a sus tropas y recalcó que 99,9% de los soldados estadounidenses se comportan "de manera ejemplar".
"Nosotros sabemos que en los conflictos, suceden cosas que no deberían suceder", reconoció.
Informe. Entre tanto, dos funcionarios del Pentágono dijeron, bajo condición de anonimato, que un informe interno determinó que los soldados norteamericanos hicieron un uso adecuado de la fuerza en el caso de Ishaqi.
La investigación concluyó que las fuerzas de Estados Unidos siguieron los procedimientos normales al elevar el nivel de fuerza al ser atacados, en momentos en que se acercaban a un edificio donde creían que un terrorista de la red al-Qaeda estaba oculto, señalaron las fuentes de Defensa.
Por su parte, el general estadounidense Donald Campbell, jefe de la fuerza multinacional en Iraq, admitió que "cuando están en el terreno contra los combatientes enemigos que no respetan las leyes de la guerra, que cometen actos indecentes, los soldados se estresan, se atemorizan. Es muy difícil determinar, en el campo de batalla, quién es combatiente y quién es civil", declaró.
"Esa no es una excusa para los actos que han cometido", insistió, "nosotros no podemos aceptar y no aceptaremos comportamientos dudosos".
Interrogado sobre sus sentimientos frente a la idea de que una niña de tres años fue encontrada con una bala en la cabeza, el general Campbell presentó sus condolencias en nombre del Ejército por los casos "muy trágicos" y los civiles muertos y heridos.
"Pero no debemos adelantarnos a las conclusiones en este incidente", previno.
Entre la población iraquí, las muertes de civiles han causado indignación generalizada.
"Parecería que la matanza de civiles iraquíes se ha convertido en un fenómeno diario", dijo ayer el presidente de la Asociación Iraquí de Derechos Humanos, Muayed al-Anbaki, después de ver un video transmitido por televisión en que niños y adultos fueron asesinados en una operación de marzo en Ishaqi.
Condenas similares fueron formuladas por altos funcionarios iraquíes.