McDonald’s y KFC enfrentan procesos judiciales en Estados Unidos pues se les acusa de ser fuentes de obesidad y de maltratar a los animales.
En los juzgados están pendientes varias demandas contra la industria de la hamburguesa y el pollo frito, un negocio de $116.000 millones anuales.
En Nueva York, un grupo de niños no ven con buenos ojos a Ronald McDonald, ya que comer en los establecimientos que el payaso representa les ha hecho engordar y ocasiona problemas de salud, según alega una demanda interpuesta contra esa cadena.
El otro punto de ataque es el tratamiento a los animales.
La organización Gente por el Tratamiento Ético de los Animales (PETA, por sus siglas en inglés) presentó una denuncia contra KFC.
La PETA asegura estar en defensa de los 700 millones de pollos que la empresa cría y mata cada año en los Estados Unidos.
PETA sostiene que cada pollo vive en el espacio de una hoja de papel y que recibe sustancias químicas para hacerlo crecer seis veces más rápido.
Matthew Penzer, abogado de PETA, dijo que comprar en KFC significa apoyar “el abuso contra los animales”.
KFC afirma, en su página de Internet, que trata a los animales “de forma humanitaria”.
Defensa de cadenas
Tanto McDonald’s como KFC lanzaron un contraataque.
“Las personas con sobrepeso no encontrarán la solución a la obesidad en el juzgado, sino tomando la decisión sabia de comer menos y comida más saludable”, dijo Lisa Rickard, presidenta del Instituto de Reforma Legal de la Cámara de Comercio estadounidense.
Esta asociación promueve un proyecto de ley, del congresista republicano Rick Keller, que prohibiría las denuncias contra los restaurantes por causar obesidad, a menos que estos violen alguna ley estatal o local específica.
Oposición
Los abogados se oponen a esta medida y uno de ellos es John Banzhaf, quien amenazó con demandar a las franquicias de comida rápida que no informen sobre las consecuencias que tiene para la salud el consumo de sus platos.
Banzhaf se hizo famoso por presentar más de 500 demandas contra las empresas tabacaleras.
Una dieta basada en grasas saturadas y las frituras tiene serias consecuencias para la salud.
La obesidad afecta a 65 por ciento de los adultos en Estados Unidos.
Esto crea una fuente amplísima de posibles demandantes y aunque busquen en el Congreso una inmunización contra eventuales acciones legales, algunas empresas ya han comenzado a cambiar su estrategia comercial.
Kraft, que vende distintos tipos de salsas y mayonesas, redujo la cantidad de grasas en sus porciones y suspendió la publicidad en las escuelas.
Mientras, la cadena de emparedados Subway está dando información sobre el contenido de calorías de sus bocadillos.
McDonald’s ahora promueve más sus ensaladas, que hasta ahora pocos sabían que existían.