El fatal accidente que el sábado dejó 39 muertos y 24 heridos en El Salvador, encendió un debate sobre las condiciones mecánicas de los autobuses del país y la necesidad de sacar de circulación a los que tengan más de 15 años de antigüedad.
“Es necesario mejorar las condiciones del sistema de transporte. También hay que crear una cultura del buen conductor”, declaró la vicepresidenta salvadoreña, Ana Vilma Alvanez, que dirigió las operaciones de rescate de víctimas.
Al menos 39 miembros de una iglesia evangélica murieron y otros 24 resultaron heridos al precipitarse en una barranca el autobús en que viajaban, cerca de Carolina, 167 km al este de San Salvador.
Las víctimas se dirigían al balneario de Agua Caliente, en Carolina, y procedían del pueblo de Guatajiagua, siempre en el este salvadoreño, donde la alcaldía de la localidad decretó ayer tres días de duelo a causa del fatídico accidente.
Vehículo descartado
El autobús que sufrió el percance había sido fabricado hace 17 años, dos más de los permitidos por la ley salvadoreña, que establece que los vehículos de transporte público no deben exceder los 15 años de fabricación, y deben ser sometidos a revisión mecánica cada seis meses.
En el 2002 el decreto legislativo 1.220 permitió la renovación de los permisos de circulación de las viejas unidades de transporte sin realizar la revisión mecánica, lo que facilitó que centenares de unidades, incluso algunas de más de 20 años de fabricadas, continúen transportando pasajeros.
La Policía dijo que el accidente se debió a las malas condiciones mecánicas y la imprudencia del conductor.